El Bicentenario y la pacificación nacional
Alberto Solanet
Hace medio siglo aparecieron los primeros focos de la guerrilla rural en la provincia de Tucumán, y de la acción de estos y otros grupos que en los años siguientes recurrieron a la violencia fue expandiéndose una verdadera guerra interior.
El conflicto se acentuó en la década del 70.
Lamentablemente, al restablecerse en 1973 el régimen constitucional, las tres primeras medidas del Congreso y del Poder Ejecutivo fueron disolver la Cámara Federal en lo Penal con competencia para juzgar a los imputados de hechos terroristas, derogar la legislación penal que sancionaba tales conductas y liberar a todos los imputados, incluso procesados y legítimamente condenados por actos terroristas. La guerra adquirió una intensidad sin precedente.
Diariamente ocurrían homicidios, secuestros, usurpaciones, asaltos y otros gravísimos delitos.
A partir de decretos dictados por Isabel Perón e Italo Luder, ante una situación caótica que desbordaba a las instituciones policiales, en 1975 se ordenó a las fuerzas armadas que aniquilaran el accionar terrorista.
La guerra prosiguió con su secuela de excesos, hasta que finalmente la embestida guerrillera quedó bajo control, con muy aislados brotes de violencia.
Al asumir las autoridades constitucionales el 10 de diciembre de 1983 resolvieron enjuiciar a los comandantes en jefe, sustanciándose un proceso ante el Consejo Supremo y, simultáneamente, dispusieron denunciar a los dirigentes de la guerrilla en actuaciones que tuvieron limitada proyección.
En cambio, los tribunales federales, después de abocarse al conocimiento de los procesos castrenses, vulnerando la garantía del juez natural, avanzaron hacia toda la línea de mando de las fuerzas armadas, de seguridad y policiales, sin excluir a quienes ostentaban las jerarquías más modestas como oficiales o suboficiales.
A partir de 1987, surgieron levantamientos militares que finalmente fueron superados con la sanción de las leyes de punto final y obediencia debida.
También los imputados de hechos subversivos fueron incluidos por el Congreso entre los beneficiados con la extinción de las acciones penales.
Finalmente, en 1989 y 1990, se dictaron amplios decretos de indulto para todos los que participaron en la guerra.
Ante el estupor de muchos que consideraban superado el conflicto, e impulsada por motivaciones ideológicas y resentimientos, la confrontación resurgió y, con auspicio oficial, se forjó una visión asimétrica y unilateral del último medio siglo, en la que los agresores de la sociedad civil quedaron transformados en "jóvenes idealistas" que habían sido injustamente perseguidos.
En los últimos cinco años, se acentuó el hostigamiento contra militares y policías.
Se anularon los indultos que habían sido homologados por la Corte Suprema; el Congreso anuló las leyes que habían extinguido las acciones penales, reabrió los procesos y vulneró la garantía de la cosa juzgada; asimismo, ejecutó un amplio abanico de medidas persecutorias que sólo sirven para profundizar la discordia y frustrar la necesaria unión nacional.
La situación es hoy extremadamente grave porque, contrariamente a lo resuelto por la Cámara Federal cuando juzgó a los comandantes, en el sentido de que la defensa de la sociedad agredida había sido monopolizada por las fuerzas militarizadas, sin participación de los funcionarios que cumplían actividades civiles, ahora se pretende extender a estos sectores la responsabilidad por las extralimitaciones cometidas en el curso de la guerra.
Al convalidar la detención de un ex ministro de gobierno de la provincia de Buenos Aires, la cámara del distrito llegó al extremo de sostener que la sola circunstancia de haber aceptado y desempeñado tal cargo es suficiente para involucrarlo en la ejecución de hechos en los que no tuvo ni pudo tener participación alguna.
Con esta nueva línea jurisprudencial, la revancha ya no tiene límites.
La cuestión no es ya meramente jurídica, sino de naturaleza moral.
No es el horror de la guerra lo que está bajo examen, sino la opción sistemática por alternativas que, transcurridos casi cuarenta años desde que comenzara la etapa más violenta de la contienda, alientan el odio y la desintegración social, al empujar a los más extremados a reacciones graves e imprevisibles.
Son ya cerca de cuatrocientos los presos políticos y el número crece de modo inquietante. Digo bien, se trata de presos políticos. No se puede seguir hablando de República, de derechos humanos y Estado de derecho mientras subsista esta ominosa situación.
Rechazamos, también por razones morales, que se cometan las mismas aberraciones jurídicas con quienes hoy gozan de los favores oficiales y desempeñan altísimos cargos en los tres poderes del Estado nacional.
Las acciones penales contra todos los contendientes están irreversiblemente extinguidas y así deberán declararlo en algún momento los jueces, si la Justicia es finalmente restablecida.
Porque, como lo ha declarado la Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales en su dictamen del 25 de agosto de 2005, descalificó la línea jurisprudencial iniciada a partir de 2004, "los principios de legalidad, irretroactividad de la ley penal, ley penal más benigna, cosa juzgada, derechos adquiridos, no sólo están en el texto de la Constitución nacional, sino en su espíritu y, más aún, constituyen la esencia del constitucionalismo clásico de los siglos XVIII y XIX, principios que no han sido modificados por las etapas posteriores del constitucionalismo, que tienen varios siglos de vigor y que nunca han sido cuestionados".
Urge volver al cauce de la Constitución histórica, al recurrir incluso a los remedios que están en su texto y que ninguna convención internacional ha abolido, que permitirían afianzar la paz interior y superar las secuelas más dolorosas de nuestra guerra.
Sobre el punto, la Convención Americana sobre Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos autorizan la amnistía y el indulto "en todos los casos", incluso "para los delitos más graves".
La Convención Reformadora de 1994, en la misma sesión plenaria que aprobó la redacción del actual artículo 75, inciso 22, y otorgó jerarquía constitucional a varios convenios internacionales, rechazó la pretensión de que los delitos de lesa humanidad fueran imprescriptibles y no susceptibles de amnistía, indulto o conmutación. ¿Cómo es posible que ahora se reclame que los jueces juzguen y condenen rápidamente a quienes ya han sido amnistiados o indultados por delitos que, además, se encuentran prescriptos?
Todo esto configura un verdadero desvarío jurídico que incrementa el rencor y el resentimiento.
Queda así en evidencia que no median obstáculos jurídicos genuinos que impidan recurrir a medidas pacificadoras, como lo hicieron los pueblos sabios, en Europa y en América, para aplacar los odios engendrados por los enfrentamientos internos.
Necesitamos llegar al Bicentenario con la Nación en paz, y para ello es preciso proceder con grandeza, y levantar las banderas de la concordia y la reconciliación.
Ello exige como premisa concluir con la prédica de la inquina y la venganza.
El autor es presidente de la Corporación de Abogados Católicos.
miércoles, 15 de abril de 2009
domingo, 5 de abril de 2009
JUSTICIA O VENGANZA?
La resolución de la Cámara Penal de Casación, que ordenó la excarcelación de unos pocos militares y ex integrantes de las fuerzas de seguridad casi un mes atrás, ha provocado una reacción entre histérica y atrabiliaria de ciertos personajes, que incluyó una inusitada amenaza de la Presidenta de la Nación contra los jueces firmantes de la resolución, extendida rápidamente a sus familiares por Hebe de Bonafini.
El periodismo rocambolesco que padece la Argentina no les fue en zaga, habiéndose escrito en el diario de mayor circulación que la resolución de marras era jurídicamente inobjetable pero políticamente incorrecta y también que era jurídica, pero no ética.
Frente a estos nuevos agravios, no ya a las instituciones o a los jueces, sino antes bien a la inteligencia y al más añejo sentido común, el Instituto de Filosofía Práctica siente otra vez el deber de pronunciarse públicamente.
La gravedad de la situación exige diagnósticos profundos, aún cuando ello conduzca al terreno mismo de la política, porque es desde la política que se nos ha puesto en peligro, como señala Ramiro de Maeztu, "Lo normal es que, cuando los regímenes parecen estables, tiendan los intelectuales a recogerse en su torre de marfil y que cuando amenazan grandes trastornos, se salgan de ella, antes de que se les pueda caer encima. Lo normal es que no les guste la política, porque no está en su mundo y les es difícil distinguirse en ella. Pero cuando se produce una inseguridad tan profunda, que amenaza, aunque sea lejos, la vida del espíritu, los escritores se salen de su mundo... para luchar por el orden social, que tienen que identificar con las condiciones de la vida del espíritu".
Así, es bien cierto que las críticas e insultos no respetan la llamada "división de poderes", que la resolución objetada aplica la ley vigente, que los fallos deben ser jurídicamente correctos, que no se debe confundir la imprescriptibilidad de un delito con la aplicación de la ley procesal, que la presunción de inocencia y el tipo penal son dos conquistas del derecho penal, que la igualdad ante la ley es una garantía constitucional, y así podría seguirse.
Pero con todo eso no alcanza, porque más cierto es que a la situación presente se ha llegado a través de un proceso gradual pero continuo de destrucción del orden social (incluido el jurídico), cuyas peores consecuencias todavía no se han visto.
Sería imposible exponer aquí en forma completa los hitos principales de ese itinerario perverso, verdadero iter criminis que ha desfigurado el rostro de la Patria y sumido a enormes sectores de argentinos en la pobreza (tanto material cuanto espiritual), el escepticismo y la indiferencia.
Pero comencemos por señalar algunos de ellos, al menos los más relacionados con el hecho que nos ha impulsado a hacer esta declaración:
El desmantelamiento de la administración de justicia (o Poder Judicial, si se prefiere) y la persecución (primero sutil, luego ostensible) de jueces y magistrados, iniciada en 1983 por motivos político-ideológicos.
La nefasta reforma constitucional de 1994, que destruyó y sepultó los restos del federalismo argentino, clausurando de paso los últimos vestigios de subsidiariedad y haciendo de los gobernadores de provincia súbditos y mendigos del poder concentrado en Buenos Aires.
La legitimación de la acción directa, preferentemente atemorizadora, para conseguir objetivos socio-políticos o, más crudamente, como estrategia de formación de una conciencia y una praxis revolucionarias.
El reemplazo del Gabinete de Ministros por un conglomerado de hombres y mujeres, cuyo único rasgo común es la obsecuencia.
La transformación del Congreso en un rebaño sumiso que pastorea un mandamás inculto y rudimentario, y que periodistas ignorantes continúan confundiendo con una escribanía.
La proliferación de leyes, decretos, resoluciones, disposiciones, directivas, circulares, instrucciones, etc. etc., que en su aspecto más grave han subvertido los principios y costumbres más raigales de los argentinos, sin perjuicio de lo cual han engendrado además un claro escepticismo (cuando no palpable desprecio) por la ley positiva, a la que tienen como mera expresión de una voluntad de poder sin límites.
Esta mínima recordación de hechos que fueron minando el orden de la Patria, tuvieron su particular expresión en el ámbito de la administración de justicia. El obrar desconstructivo iniciado en 1983 hizo carrera. Fue retomado por Menem y Duhalde y convertido en éxito por Kirchner, quien impuso la destitución de los ministros de la Corte Suprema a partir de la revisión política de sus sentencias y logró conformar un nuevo tribunal con parentesco ideológico. Esta Corte pasará a la parte peor de la historia judicial argentina, por haber violado o desconocido directamente los principios de non bis in idem, de legalidad o de reserva, de cosa juzgada, de igualdad ante la ley, de congruencia, sin olvidar sus fallos esperpénticos, sus errores técnicos y las declaraciones inmorales (cuando no protervas) de algunos de sus miembros.
En estricta correspondencia con el obrar de la Corte Suprema, asistimos a juicios públicos conducidos por jueces prevaricadores, que convierten sus juzgados en remedos de tribunales revolucionarios, donde una plebe debidamente organizada grita sus consignas ideológicas e insulta y amenaza a acusados y testigos de la defensa.Tal vez sea innecesario advertir que no se trata aquí de la culpabilidad o inocencia de esos acusados, sino de algo mucho más trascendente, más arriesgado y, si se quiere, más peligroso. Se trata de un retroceso histórico y cultural grotesco, tal vez sin parangón en la historia de Occidente, porque en la Argentina , al cabo de siglos de derecho romano y principios cristianos, hemos tomado la decisión de sustituir a la justicia por la venganza.
El Instituto de Filosofía Práctica cree que a esta situación que se intenta describir se llega cuando el Derecho y la Justicia pasan a tener como único fundamento la voluntad del legislador y el poder del Estado. Ambos quedan sometidos entonces al absolutismo de la ideología imperante, con lo que sucumben tanto la libertad como la seguridad.
Ya no tendrá sentido discurrir acerca de la división de poderes, la independencia de los jueces o la supremacía de la ley constitucional. Sólo importará la voluntad prepotente, vociferante, arbitraria e ideologizada de la facción adueñada del poder político, que no tolerará jamás que jueces probos y libres contradigan sus dictados y hará que en todo momento se adecuen a ellos sentencias, leyes y hasta la misma Constitución.
Como puede advertirse, no se trata de un gobierno o de grupos de presión que cometen errores ni, mucho menos, de una discusión sobre la interpretación de las leyes. En ésta, como en otras graves cuestiones de la hora presente, se han puesto de un lado el Derecho y la Justicia, y del otro el Estado: "Planteado un antagonismo entre el Estado y el Derecho, al lado y en defensa de éste debemos militar cuantos le reverenciamos como ideal, le practicamos como ministerio elevadísimo y le tomamos como inspirador, luminar y bandera, persuadidos de que sin su amparo la sociedad retrocedería a la barbarie y el alma se hundiría envilecida".
Por Gerardo Palacios Hardy y Bernardino Montejano, Instituto de Filosofía Práctica.
El periodismo rocambolesco que padece la Argentina no les fue en zaga, habiéndose escrito en el diario de mayor circulación que la resolución de marras era jurídicamente inobjetable pero políticamente incorrecta y también que era jurídica, pero no ética.
Frente a estos nuevos agravios, no ya a las instituciones o a los jueces, sino antes bien a la inteligencia y al más añejo sentido común, el Instituto de Filosofía Práctica siente otra vez el deber de pronunciarse públicamente.
La gravedad de la situación exige diagnósticos profundos, aún cuando ello conduzca al terreno mismo de la política, porque es desde la política que se nos ha puesto en peligro, como señala Ramiro de Maeztu, "Lo normal es que, cuando los regímenes parecen estables, tiendan los intelectuales a recogerse en su torre de marfil y que cuando amenazan grandes trastornos, se salgan de ella, antes de que se les pueda caer encima. Lo normal es que no les guste la política, porque no está en su mundo y les es difícil distinguirse en ella. Pero cuando se produce una inseguridad tan profunda, que amenaza, aunque sea lejos, la vida del espíritu, los escritores se salen de su mundo... para luchar por el orden social, que tienen que identificar con las condiciones de la vida del espíritu".
Así, es bien cierto que las críticas e insultos no respetan la llamada "división de poderes", que la resolución objetada aplica la ley vigente, que los fallos deben ser jurídicamente correctos, que no se debe confundir la imprescriptibilidad de un delito con la aplicación de la ley procesal, que la presunción de inocencia y el tipo penal son dos conquistas del derecho penal, que la igualdad ante la ley es una garantía constitucional, y así podría seguirse.
Pero con todo eso no alcanza, porque más cierto es que a la situación presente se ha llegado a través de un proceso gradual pero continuo de destrucción del orden social (incluido el jurídico), cuyas peores consecuencias todavía no se han visto.
Sería imposible exponer aquí en forma completa los hitos principales de ese itinerario perverso, verdadero iter criminis que ha desfigurado el rostro de la Patria y sumido a enormes sectores de argentinos en la pobreza (tanto material cuanto espiritual), el escepticismo y la indiferencia.
Pero comencemos por señalar algunos de ellos, al menos los más relacionados con el hecho que nos ha impulsado a hacer esta declaración:
El desmantelamiento de la administración de justicia (o Poder Judicial, si se prefiere) y la persecución (primero sutil, luego ostensible) de jueces y magistrados, iniciada en 1983 por motivos político-ideológicos.
La nefasta reforma constitucional de 1994, que destruyó y sepultó los restos del federalismo argentino, clausurando de paso los últimos vestigios de subsidiariedad y haciendo de los gobernadores de provincia súbditos y mendigos del poder concentrado en Buenos Aires.
La legitimación de la acción directa, preferentemente atemorizadora, para conseguir objetivos socio-políticos o, más crudamente, como estrategia de formación de una conciencia y una praxis revolucionarias.
El reemplazo del Gabinete de Ministros por un conglomerado de hombres y mujeres, cuyo único rasgo común es la obsecuencia.
La transformación del Congreso en un rebaño sumiso que pastorea un mandamás inculto y rudimentario, y que periodistas ignorantes continúan confundiendo con una escribanía.
La proliferación de leyes, decretos, resoluciones, disposiciones, directivas, circulares, instrucciones, etc. etc., que en su aspecto más grave han subvertido los principios y costumbres más raigales de los argentinos, sin perjuicio de lo cual han engendrado además un claro escepticismo (cuando no palpable desprecio) por la ley positiva, a la que tienen como mera expresión de una voluntad de poder sin límites.
Esta mínima recordación de hechos que fueron minando el orden de la Patria, tuvieron su particular expresión en el ámbito de la administración de justicia. El obrar desconstructivo iniciado en 1983 hizo carrera. Fue retomado por Menem y Duhalde y convertido en éxito por Kirchner, quien impuso la destitución de los ministros de la Corte Suprema a partir de la revisión política de sus sentencias y logró conformar un nuevo tribunal con parentesco ideológico. Esta Corte pasará a la parte peor de la historia judicial argentina, por haber violado o desconocido directamente los principios de non bis in idem, de legalidad o de reserva, de cosa juzgada, de igualdad ante la ley, de congruencia, sin olvidar sus fallos esperpénticos, sus errores técnicos y las declaraciones inmorales (cuando no protervas) de algunos de sus miembros.
En estricta correspondencia con el obrar de la Corte Suprema, asistimos a juicios públicos conducidos por jueces prevaricadores, que convierten sus juzgados en remedos de tribunales revolucionarios, donde una plebe debidamente organizada grita sus consignas ideológicas e insulta y amenaza a acusados y testigos de la defensa.Tal vez sea innecesario advertir que no se trata aquí de la culpabilidad o inocencia de esos acusados, sino de algo mucho más trascendente, más arriesgado y, si se quiere, más peligroso. Se trata de un retroceso histórico y cultural grotesco, tal vez sin parangón en la historia de Occidente, porque en la Argentina , al cabo de siglos de derecho romano y principios cristianos, hemos tomado la decisión de sustituir a la justicia por la venganza.
El Instituto de Filosofía Práctica cree que a esta situación que se intenta describir se llega cuando el Derecho y la Justicia pasan a tener como único fundamento la voluntad del legislador y el poder del Estado. Ambos quedan sometidos entonces al absolutismo de la ideología imperante, con lo que sucumben tanto la libertad como la seguridad.
Ya no tendrá sentido discurrir acerca de la división de poderes, la independencia de los jueces o la supremacía de la ley constitucional. Sólo importará la voluntad prepotente, vociferante, arbitraria e ideologizada de la facción adueñada del poder político, que no tolerará jamás que jueces probos y libres contradigan sus dictados y hará que en todo momento se adecuen a ellos sentencias, leyes y hasta la misma Constitución.
Como puede advertirse, no se trata de un gobierno o de grupos de presión que cometen errores ni, mucho menos, de una discusión sobre la interpretación de las leyes. En ésta, como en otras graves cuestiones de la hora presente, se han puesto de un lado el Derecho y la Justicia, y del otro el Estado: "Planteado un antagonismo entre el Estado y el Derecho, al lado y en defensa de éste debemos militar cuantos le reverenciamos como ideal, le practicamos como ministerio elevadísimo y le tomamos como inspirador, luminar y bandera, persuadidos de que sin su amparo la sociedad retrocedería a la barbarie y el alma se hundiría envilecida".
Por Gerardo Palacios Hardy y Bernardino Montejano, Instituto de Filosofía Práctica.
sábado, 14 de marzo de 2009
EL PEOR ACUERDO
El peor acuerdo
Por Martín Caparrós
Nunca hubiera pensado que alguna vez podía llegar a estar de acuerdo con el hijo de puta del ex general Luciano Benjamín Menéndez. Y sin embargo, ayer.Ayer, en su alegato final, el ex general Menéndez, ex jefe de una de las unidades militares más asesinas, el Tercer Cuerpo de Ejército, hombre de cuchillos tomar y de presos matar, peroró en su defensa.
Dijo, en síntesis, que las fuerzas armadas argentinas pelearon y ganaron para “evitar el asalto de la subversión marxista”.
Y yo también lo creo.Con algunos matices. La subversión marxista –o más o menos marxista, de la que yo también formaba parte– quería, sin duda, asaltar el poder en la Argentina para cambiar radicalmente el orden social.
No queríamos un país capitalista y democrático: queríamos una sociedad socialista, sin economía de mercado, sin desigualdades, sin explotadores ni explotados, y sin muchas precisiones acerca de la forma política que eso adoptaría –pero que, sin duda, no sería la “democracia burguesa” que condenábamos cada vez que podíamos.
Por eso estoy de acuerdo con el hijo de mil putas cuando dice que “los guerrilleros no pueden decir que actuaban en defensa de la democracia”. Tan de acuerdo que lo escribí por primera vez en 1993, cuando ví a Firmenich diciendo por televisión que los Montoneros peleábamos por la democracia: mentira cochina.
Entonces escribí que creíamos muy sinceramente que la lucha armada era la única forma de llegar al poder, que incluso lo cantábamos: “Con las urnas al gobierno/ con las armas al poder”, y que falsear la historia era lo peor que se les podía hacer a sus protagonistas: una forma de volver a desaparecer a los desaparecidos.
Me indigné y, de tan indignado, quise escribir La Voluntad para contar quiénes habían sido y qué querían realmente los militantes revolucionarios de los años sesentas y setentas.
A propósito: es la misma falsificación que se comete cuando se dice, como lo ha hecho Kirchner, que este gobierno pelea por realizar los sueños de aquellos militantes: esos sueños, está claro, eran muy otros.
En esa falsificación, Kirchner y el asesino ex se acercan; ayer Menéndez decía que “los guerrilleros del 70 están hoy en el poder”, sin ver que, si acaso, los que están alrededor del gobierno son personas que estuvieron alrededor de esa guerrilla en los setentas y que cambiaron, como todo cambió, tanto en los treinta últimos años que ya no tienen nada que ver con todo aquello, salvo para usarlo como figura retórica.
Es curioso cómo se reescribió aquella historia. Hoy la mayoría de los argentinos tiende a olvidar que estaba en contra de la violencia revolucionaria, que prefería el capitalismo y que estuvo muy satisfecha cuando los militares salieron a poner orden.
“Ostentamos el dudoso mérito en ser el primer país en el mundo que juzga a sus soldados victoriosos, que lucharon y vencieron por orden de y para sus compatriotas”, dijo el asesino –y tiene razón.
Pero la sociedad argentina se armó un relato según el cual todos estaban en contra de los militares o, por lo menos, no tenían ni idea. Es cierto que no podían haber imaginado que esa violencia era tan bruta, tan violenta, pero había que ser muy esforzado o muy boludo para no darse cuenta de que, más allá de detalles espantosos, las fuerzas armadas estaban reprimiendo con todo.
El relato de la inocencia mayoritaria se ha impuesto, pese a sus contradicciones evidentes. Los mismos medios que ahora cuentan con horror torturas y asesinatos las callaron entonces; los mismos partidos políticos que se hacían los tontos ahora las condenan; los mismos ciudadanos que se alegraban privada y hasta públicamente del retorno del orden ahora se espantan.
Y todos ellos conforman esta masa de ingratos a la que se dirige el muy hijo de exputa: “luchamos por y para ustedes” –les dice y, de hecho, los militares preservaron para ellos el capitalismo y la democracia burguesa.
Pero la sociedad argentina se ha inventado un pasado limpito en el que unos pocos megaperversosasesinos como éste hicieron a espaldas de todos lo que ellos jamás habrían permitido, y les resulta mucho más cómodo.
Como les resulta mucho más cómodo, ahora, indignarse con el ex que repensar qué hicieron entonces, a quién apoyaron, en qué los benefició la violencia de los represores, y lo fácil que les resultó, muchos años después, asombrarse, impresionarse e indignarse.
El ex Menéndez es, sin duda, un asesino, y ojalá que se pudra en la cárcel. Es obvio que no es lo mismo la violencia de un grupo de ciudadanos que la violencia del Estado, pero es tonto negar que nosotros proponíamos la guerra popular y prolongada como forma de llegar al poder.
Y también es obvio que la violencia de los militares no les sirvió sólo para vencer a la guerrilla: lo habrían podido conseguir con mucho menos.Durante mucho tiempo me equivoqué pensando que los militares habían exagerado: que la amenaza revolucionaria era menor, que no justificaba semejante despliegue.
Tardé en entender que los militares y los ricos argentinos habían usado esa amenaza como excusa para corregir la estructura socio-económica del país: para convertir a la Argentina en una sociedad con menos fábricas y por lo tanto menos obreros reivindicativos, para disciplinar a los díscolos de cualquier orden, y para cumplir con las órdenes reservadas del secretario de Estado USA, su compañero Kissinger, que les dijo en abril de 1976 que debían volver a convertir a nuestro país en un exportador de materia prima agropecuaria.
Es lo que dijo el ex: “¡Y nosotros estamos siendo juzgados! ¿Para quién ganamos la batalla?”.
Porque es cierto que la ganaron, y que su resultado principal no son estos juicios sino este país sojero.
Ése es el punto en que casi todos se hacen los boludos. La indignación siempre fue más fácil que el pensamiento.
Supongo que es mejor que muchos, para sentirse probos, prefieran condenar a los militares antes que seguir apoyándolos como entonces.
Pero no deja de inquietarme que todo sea tan fácil y que sólo un asesino hijo de puta suelte, de vez en cuando, ciertas verdades tremebundas.
Por Martín Caparrós
Nunca hubiera pensado que alguna vez podía llegar a estar de acuerdo con el hijo de puta del ex general Luciano Benjamín Menéndez. Y sin embargo, ayer.Ayer, en su alegato final, el ex general Menéndez, ex jefe de una de las unidades militares más asesinas, el Tercer Cuerpo de Ejército, hombre de cuchillos tomar y de presos matar, peroró en su defensa.
Dijo, en síntesis, que las fuerzas armadas argentinas pelearon y ganaron para “evitar el asalto de la subversión marxista”.
Y yo también lo creo.Con algunos matices. La subversión marxista –o más o menos marxista, de la que yo también formaba parte– quería, sin duda, asaltar el poder en la Argentina para cambiar radicalmente el orden social.
No queríamos un país capitalista y democrático: queríamos una sociedad socialista, sin economía de mercado, sin desigualdades, sin explotadores ni explotados, y sin muchas precisiones acerca de la forma política que eso adoptaría –pero que, sin duda, no sería la “democracia burguesa” que condenábamos cada vez que podíamos.
Por eso estoy de acuerdo con el hijo de mil putas cuando dice que “los guerrilleros no pueden decir que actuaban en defensa de la democracia”. Tan de acuerdo que lo escribí por primera vez en 1993, cuando ví a Firmenich diciendo por televisión que los Montoneros peleábamos por la democracia: mentira cochina.
Entonces escribí que creíamos muy sinceramente que la lucha armada era la única forma de llegar al poder, que incluso lo cantábamos: “Con las urnas al gobierno/ con las armas al poder”, y que falsear la historia era lo peor que se les podía hacer a sus protagonistas: una forma de volver a desaparecer a los desaparecidos.
Me indigné y, de tan indignado, quise escribir La Voluntad para contar quiénes habían sido y qué querían realmente los militantes revolucionarios de los años sesentas y setentas.
A propósito: es la misma falsificación que se comete cuando se dice, como lo ha hecho Kirchner, que este gobierno pelea por realizar los sueños de aquellos militantes: esos sueños, está claro, eran muy otros.
En esa falsificación, Kirchner y el asesino ex se acercan; ayer Menéndez decía que “los guerrilleros del 70 están hoy en el poder”, sin ver que, si acaso, los que están alrededor del gobierno son personas que estuvieron alrededor de esa guerrilla en los setentas y que cambiaron, como todo cambió, tanto en los treinta últimos años que ya no tienen nada que ver con todo aquello, salvo para usarlo como figura retórica.
Es curioso cómo se reescribió aquella historia. Hoy la mayoría de los argentinos tiende a olvidar que estaba en contra de la violencia revolucionaria, que prefería el capitalismo y que estuvo muy satisfecha cuando los militares salieron a poner orden.
“Ostentamos el dudoso mérito en ser el primer país en el mundo que juzga a sus soldados victoriosos, que lucharon y vencieron por orden de y para sus compatriotas”, dijo el asesino –y tiene razón.
Pero la sociedad argentina se armó un relato según el cual todos estaban en contra de los militares o, por lo menos, no tenían ni idea. Es cierto que no podían haber imaginado que esa violencia era tan bruta, tan violenta, pero había que ser muy esforzado o muy boludo para no darse cuenta de que, más allá de detalles espantosos, las fuerzas armadas estaban reprimiendo con todo.
El relato de la inocencia mayoritaria se ha impuesto, pese a sus contradicciones evidentes. Los mismos medios que ahora cuentan con horror torturas y asesinatos las callaron entonces; los mismos partidos políticos que se hacían los tontos ahora las condenan; los mismos ciudadanos que se alegraban privada y hasta públicamente del retorno del orden ahora se espantan.
Y todos ellos conforman esta masa de ingratos a la que se dirige el muy hijo de exputa: “luchamos por y para ustedes” –les dice y, de hecho, los militares preservaron para ellos el capitalismo y la democracia burguesa.
Pero la sociedad argentina se ha inventado un pasado limpito en el que unos pocos megaperversosasesinos como éste hicieron a espaldas de todos lo que ellos jamás habrían permitido, y les resulta mucho más cómodo.
Como les resulta mucho más cómodo, ahora, indignarse con el ex que repensar qué hicieron entonces, a quién apoyaron, en qué los benefició la violencia de los represores, y lo fácil que les resultó, muchos años después, asombrarse, impresionarse e indignarse.
El ex Menéndez es, sin duda, un asesino, y ojalá que se pudra en la cárcel. Es obvio que no es lo mismo la violencia de un grupo de ciudadanos que la violencia del Estado, pero es tonto negar que nosotros proponíamos la guerra popular y prolongada como forma de llegar al poder.
Y también es obvio que la violencia de los militares no les sirvió sólo para vencer a la guerrilla: lo habrían podido conseguir con mucho menos.Durante mucho tiempo me equivoqué pensando que los militares habían exagerado: que la amenaza revolucionaria era menor, que no justificaba semejante despliegue.
Tardé en entender que los militares y los ricos argentinos habían usado esa amenaza como excusa para corregir la estructura socio-económica del país: para convertir a la Argentina en una sociedad con menos fábricas y por lo tanto menos obreros reivindicativos, para disciplinar a los díscolos de cualquier orden, y para cumplir con las órdenes reservadas del secretario de Estado USA, su compañero Kissinger, que les dijo en abril de 1976 que debían volver a convertir a nuestro país en un exportador de materia prima agropecuaria.
Es lo que dijo el ex: “¡Y nosotros estamos siendo juzgados! ¿Para quién ganamos la batalla?”.
Porque es cierto que la ganaron, y que su resultado principal no son estos juicios sino este país sojero.
Ése es el punto en que casi todos se hacen los boludos. La indignación siempre fue más fácil que el pensamiento.
Supongo que es mejor que muchos, para sentirse probos, prefieran condenar a los militares antes que seguir apoyándolos como entonces.
Pero no deja de inquietarme que todo sea tan fácil y que sólo un asesino hijo de puta suelte, de vez en cuando, ciertas verdades tremebundas.
lunes, 23 de febrero de 2009
PRISION DE MARCOS PAZ
Carta Nº1: Quienes somos, qué deseamos.
Somos los presos políticos, que el poder tiene cautivos en sus cárceles en pleno siglo XXI.
Deseamos con estas cartas llegar al corazón de cada argentino para motivar una mesurada reflexión sobre nuestra realidad y existencia.
Estamos detenidos en el Complejo Penitenciario Federal Marcos Paz, imputados por hechos genéricamente conocidos como de Derechos Humanos.
Pretendemos promover un análisis sereno, profundo, justo y veraz, como asi también hacernos conocer como seres humanos.
Se nos ataco sistemáticamente. Se ignoro el contexto histórico de los hechos, para que parezcamos lo que no somos y representemos la parodia que un reduado sector social necesita o pretende.
Si la reflexión propuesta se realiza alejada de inquinas y mezquindades personales, permitirá obtener respuestas equilibradas que promuevan una solución política, a un problema que también es político.
Esta solución debe estar consagrada por su mesura, ser factible en su aplicación y ajustada a derechos, en el marco de una justicia ecuánime e independiente.
Al amparo de esta alquimia de ideas, buscamos motivar un replanteo sustentado en la verdad, eliminando las atrocidades judiciales que se han implementado para falsear la realidad.
Estamos hoy de pie, desde Marcos Paz, aquellos que en la década del '70 fuimos jóvenes oficiales, suboficiales, civiles de entre veinte y treinta años, para lanzar con estas cartas un grito que llame la atención de nuestra sociedad.
Hemos sido presionados mas allá de lo que persona o familia alguna puede sobrellevar.
Se nos convirtió sin serlo, en los únicos protagonistas y responsables de una etapa de la historia nacional que es patrimonio de todos y que solo dejo frustraciones, desencuentros y confrontaciones.
Nos dedicamos a formar familias, transformándonos de hijos en padre y abuelos, nos capacitamos, estudiamos y nos desenvolvimos en todos ámbitos sociales. Trabajamos como profesionales, empresarios, comerciantes, empleados públicos, privados y estatales, como también en otras incontables tareas.
Nos conoce nuestro entorno; amigos, vecinos, socios y clientes.
Hemos respetado y mantenido el orden social, sin transgredir la ley, con dedicación, entrega y armonía en la comunidad que nos cobija.
Reconocemos el agobio que producen en nuestro pueblo otros grandes temas como, los económicos, de seguridad, salud, educación o laborales, pero a pesar de ello intentamos levantar la voz para pedir verdad y justicia, para nosotros los presos políticos.
NO es necesario mancillar nuestro nombre y honor para salvar errores cometidos por un reducido número de personas.
NO se debe mantener una política parcial de Derechos Humanos, con la funcionalidad de ocultar la realidad social, ensayando para ello un ensañamiento hacia las Fuerzas Armadas, sus integrantes y sus familias.
NO se entiende porque ninguno de los poderes constituidos se hace eco de semejantes arbitrariedades e injusticias, abocándose a investigar lo actuado en las causas, mientras se nos mantiene, por años, privados de nuestra libertad.
Prision de Marcos Paz
Somos los presos políticos, que el poder tiene cautivos en sus cárceles en pleno siglo XXI.
Deseamos con estas cartas llegar al corazón de cada argentino para motivar una mesurada reflexión sobre nuestra realidad y existencia.
Estamos detenidos en el Complejo Penitenciario Federal Marcos Paz, imputados por hechos genéricamente conocidos como de Derechos Humanos.
Pretendemos promover un análisis sereno, profundo, justo y veraz, como asi también hacernos conocer como seres humanos.
Se nos ataco sistemáticamente. Se ignoro el contexto histórico de los hechos, para que parezcamos lo que no somos y representemos la parodia que un reduado sector social necesita o pretende.
Si la reflexión propuesta se realiza alejada de inquinas y mezquindades personales, permitirá obtener respuestas equilibradas que promuevan una solución política, a un problema que también es político.
Esta solución debe estar consagrada por su mesura, ser factible en su aplicación y ajustada a derechos, en el marco de una justicia ecuánime e independiente.
Al amparo de esta alquimia de ideas, buscamos motivar un replanteo sustentado en la verdad, eliminando las atrocidades judiciales que se han implementado para falsear la realidad.
Estamos hoy de pie, desde Marcos Paz, aquellos que en la década del '70 fuimos jóvenes oficiales, suboficiales, civiles de entre veinte y treinta años, para lanzar con estas cartas un grito que llame la atención de nuestra sociedad.
Hemos sido presionados mas allá de lo que persona o familia alguna puede sobrellevar.
Se nos convirtió sin serlo, en los únicos protagonistas y responsables de una etapa de la historia nacional que es patrimonio de todos y que solo dejo frustraciones, desencuentros y confrontaciones.
Nos dedicamos a formar familias, transformándonos de hijos en padre y abuelos, nos capacitamos, estudiamos y nos desenvolvimos en todos ámbitos sociales. Trabajamos como profesionales, empresarios, comerciantes, empleados públicos, privados y estatales, como también en otras incontables tareas.
Nos conoce nuestro entorno; amigos, vecinos, socios y clientes.
Hemos respetado y mantenido el orden social, sin transgredir la ley, con dedicación, entrega y armonía en la comunidad que nos cobija.
Reconocemos el agobio que producen en nuestro pueblo otros grandes temas como, los económicos, de seguridad, salud, educación o laborales, pero a pesar de ello intentamos levantar la voz para pedir verdad y justicia, para nosotros los presos políticos.
NO es necesario mancillar nuestro nombre y honor para salvar errores cometidos por un reducido número de personas.
NO se debe mantener una política parcial de Derechos Humanos, con la funcionalidad de ocultar la realidad social, ensayando para ello un ensañamiento hacia las Fuerzas Armadas, sus integrantes y sus familias.
NO se entiende porque ninguno de los poderes constituidos se hace eco de semejantes arbitrariedades e injusticias, abocándose a investigar lo actuado en las causas, mientras se nos mantiene, por años, privados de nuestra libertad.
Prision de Marcos Paz
jueves, 20 de noviembre de 2008
REFUNDAR DESDE LOS CAMPOS DE CONCENTRACIÓN
Diego, detenido y prisionero político en el S:P:F.
Te escribo estas líneas, porque se que van a llegar de alguna manera, por dos razones: porque eres mi camarada y porque te debo un gran servicio a mi patria.
Como camarada, te debo los recuerdos de los mejores días, aquellos de la escuela de cadetes, pero también de aquellos en que la historia nos alcanzó sin que lo pidiéramos. No tuve la oportunidad de ser elegido para otras tareas que las que me asignó la superioridad, pero vos tampoco pudiste elegir, te ordenaron cumplir y cumpliste con cada una de las tareas del servicio que recibiste y tu legajo lo refleja claramente. No entiendo porque hoy estás prisionero y yo libre, si pensábamos lo mismo, vos,yo y todos los oficiales de nuestra generación. Creo que el destino te puso en el camino esta tremenda prueba. ¿O alguien puede pensar que tenías alguna posibilidad de oponerte a la orden escrita de tus legítimos y legales jefes? Yo se que no, teníamos 25 años y dos estrellitas sobre los hombros, éramos incapaces de formar la voluntad del Estado, tan sólo éramos dos orgullosos Oficiales que teníamos la responsabilidad de defender al Servicio y con ello al Estado y con ello a nuestra Patria.
No entiendo cómo no entienden cada uno de los estúpidos que te acusan, que obedecer era irresistible, pero que además sabíamos cual era el enemigo. ¿Estos estúpidos, serían hoy, abogados, fiscales, periodistas, políticos, si no fuera por tu sacrificio y el de muchos que hoy están prisioneros igual que vos?
Cuando hoy te visito en la prisión, creo que estoy soñando. Una persona de bien como vos, al que quieren convencer de su propia culpabilidad, aquellos por los que te hubieras jugado el pellejo para salvarlos del delito o protegerle su libertad. ¿No es una ironía? Que aquellos por los que luchaste desde tu puesto, hoy crean que no debías haber hecho nada, que debías haber dejado pasar a la guerrilla subversiva para que nos transformaran en la maldita Cuba de Castro (pobre pueblo cubano).
Es una burla del destino haber sido derrotados, vos, yo y los que nos mandaban, por una fuerza superior: la del entrismo político y la relatividad moral de nuestro pueblo al que tanto queríamos. Amo mi patria y los símbolos de su existencia, pero ya no quiero a los argentinos, porque son otros, son extranjeros sin códigos ni tradiciones.
Estamos dominados por una fuerza de ocupación, y tu injusta prisión lo demuestra. Tomaron el poder con cuanta artimaña tuvieron a mano y desde allí generaron una nueva casta de descastados, donde la familia, la iglesia y la milicia son mal vistos.
Los extranjeros que hoy se llaman argentinos tienen en sus casas más banderas de River, Boca u otro equipo, que banderas argentinas. Estos extraños no hacen las cosas por un sagrado Deber, lo hacen tan sólo por dinero.
Son personitas adheridas a un celular cuya máxima preocupación es ¡ No tengo crédito! Estamos rodeados de pequeños monstruos que votan para autoeliminarse y enriquecer a una minoría llamada "clase política", clase ésta, que es la mayor creadora de pobreza de nuestra historia.
Lamento decirte, que no te ven como una persona llena de honor y de ideales sanos, te perciben como una cosa de la que van a sacar provecho político y económico. Sos su discurso y tenerte detenido, su salvoconducto de ascenso. Nosotros, los que te queremos, los que entendemos lo que pasó, por haberlo vivido, somos la facción.
No descansaré hasta verte en libertad, porque tu prisión es como la vergüenza de vivir la libertad mía. No se que esperan, que no vienen por mi, ahora que estoy veterano y ya no emboco un cohetazo a una moneda, ahora que no fracturo de un golpe ni un pan de manteca. Las fuerzas de ocupación, deberán ponernos en prisión a todos nosotros, de tal modo que refundemos en los campos de concentración, nuestra Argentina, aquella del orden, del respeto de la ética y la lealtad.
Te cuento que muchos de los nuestros sufrieron la metamorfosis de Kafka y hoy son monstruitos que no tienen empacho en apuntarte con el dedo, muchos de los que comían a tu mesa y a la mía, son trasformers donde lo único parecido es el uniforme que vestíamos.
Te repito, no descansaré. Contá con ese sentimiento cada día, ya hay un murmullo que se hará grito. ¡Libertad a los presos políticos!
(acá va el grado y la aclaración de quien envió esta carta que omito por obvias razones)
PD: hacele extensivo un abrazo a los suboficiales detenidos, que son el hilo mas delgado y no merecieron nunca enfrentar esta maldita situación
Te escribo estas líneas, porque se que van a llegar de alguna manera, por dos razones: porque eres mi camarada y porque te debo un gran servicio a mi patria.
Como camarada, te debo los recuerdos de los mejores días, aquellos de la escuela de cadetes, pero también de aquellos en que la historia nos alcanzó sin que lo pidiéramos. No tuve la oportunidad de ser elegido para otras tareas que las que me asignó la superioridad, pero vos tampoco pudiste elegir, te ordenaron cumplir y cumpliste con cada una de las tareas del servicio que recibiste y tu legajo lo refleja claramente. No entiendo porque hoy estás prisionero y yo libre, si pensábamos lo mismo, vos,yo y todos los oficiales de nuestra generación. Creo que el destino te puso en el camino esta tremenda prueba. ¿O alguien puede pensar que tenías alguna posibilidad de oponerte a la orden escrita de tus legítimos y legales jefes? Yo se que no, teníamos 25 años y dos estrellitas sobre los hombros, éramos incapaces de formar la voluntad del Estado, tan sólo éramos dos orgullosos Oficiales que teníamos la responsabilidad de defender al Servicio y con ello al Estado y con ello a nuestra Patria.
No entiendo cómo no entienden cada uno de los estúpidos que te acusan, que obedecer era irresistible, pero que además sabíamos cual era el enemigo. ¿Estos estúpidos, serían hoy, abogados, fiscales, periodistas, políticos, si no fuera por tu sacrificio y el de muchos que hoy están prisioneros igual que vos?
Cuando hoy te visito en la prisión, creo que estoy soñando. Una persona de bien como vos, al que quieren convencer de su propia culpabilidad, aquellos por los que te hubieras jugado el pellejo para salvarlos del delito o protegerle su libertad. ¿No es una ironía? Que aquellos por los que luchaste desde tu puesto, hoy crean que no debías haber hecho nada, que debías haber dejado pasar a la guerrilla subversiva para que nos transformaran en la maldita Cuba de Castro (pobre pueblo cubano).
Es una burla del destino haber sido derrotados, vos, yo y los que nos mandaban, por una fuerza superior: la del entrismo político y la relatividad moral de nuestro pueblo al que tanto queríamos. Amo mi patria y los símbolos de su existencia, pero ya no quiero a los argentinos, porque son otros, son extranjeros sin códigos ni tradiciones.
Estamos dominados por una fuerza de ocupación, y tu injusta prisión lo demuestra. Tomaron el poder con cuanta artimaña tuvieron a mano y desde allí generaron una nueva casta de descastados, donde la familia, la iglesia y la milicia son mal vistos.
Los extranjeros que hoy se llaman argentinos tienen en sus casas más banderas de River, Boca u otro equipo, que banderas argentinas. Estos extraños no hacen las cosas por un sagrado Deber, lo hacen tan sólo por dinero.
Son personitas adheridas a un celular cuya máxima preocupación es ¡ No tengo crédito! Estamos rodeados de pequeños monstruos que votan para autoeliminarse y enriquecer a una minoría llamada "clase política", clase ésta, que es la mayor creadora de pobreza de nuestra historia.
Lamento decirte, que no te ven como una persona llena de honor y de ideales sanos, te perciben como una cosa de la que van a sacar provecho político y económico. Sos su discurso y tenerte detenido, su salvoconducto de ascenso. Nosotros, los que te queremos, los que entendemos lo que pasó, por haberlo vivido, somos la facción.
No descansaré hasta verte en libertad, porque tu prisión es como la vergüenza de vivir la libertad mía. No se que esperan, que no vienen por mi, ahora que estoy veterano y ya no emboco un cohetazo a una moneda, ahora que no fracturo de un golpe ni un pan de manteca. Las fuerzas de ocupación, deberán ponernos en prisión a todos nosotros, de tal modo que refundemos en los campos de concentración, nuestra Argentina, aquella del orden, del respeto de la ética y la lealtad.
Te cuento que muchos de los nuestros sufrieron la metamorfosis de Kafka y hoy son monstruitos que no tienen empacho en apuntarte con el dedo, muchos de los que comían a tu mesa y a la mía, son trasformers donde lo único parecido es el uniforme que vestíamos.
Te repito, no descansaré. Contá con ese sentimiento cada día, ya hay un murmullo que se hará grito. ¡Libertad a los presos políticos!
(acá va el grado y la aclaración de quien envió esta carta que omito por obvias razones)
PD: hacele extensivo un abrazo a los suboficiales detenidos, que son el hilo mas delgado y no merecieron nunca enfrentar esta maldita situación
martes, 2 de septiembre de 2008
EL LEON AFRICANO
En el África del apartheid, un negro que andaba en su auto por los barrios de los blancos cometió una infracción de tránsito. Fue apresado, llevado ante un tribunal de 'Justicia' y condenado. La pena consistía en luchar de igual a igual con un león. Ambos contendientes deberían ayunar durante dos días, antes del combate. Cuando llegó la hora, el negro fue llevado al estadio de los blancos, colmado de público.Fue atado (se le dijo que era una precaución para que no resultara lastimado el león, ya que había que preservar el ecosistema, y se trataba de una especie en vías de extinción). Luego se lo introdujo al negro en un pozo, sobresaliendo únicamente su cabeza. El león, hambriento y feroz, fue soltado.Arremetió contra el infractor y en la primera pasada le arrancó una oreja; volvió a la carga, hecha agua la boca, y en la segunda arremetida le arrancó al negro la nariz y un trozo de cara; cuando encaró la tercera embestida, el mortificado negro lo vio venir, lo midió e hizo un movimiento evasivo con la cabeza, logrando morderle fuertemente los huevos al león. De las tribunas surgió un alarido histérico: '¡Peleá limpio, negro hijo de puta!'
La historia del negro y el león viene a cuento. Resulta que, luego de treinta años, el enemigo con ropaje cívico nos apresa y nos dice:— Nosotros no somos como ustedes: les reconoceremos sus derechos, los someteremos a los jueces de la Constitución, no como lo que ustedes hicieron con sus pobres víctimas, indefensas e inocentes. Les daremos, en fin, un juicio justo en el que contarán con todas las garantías. A ver qué tienen que decir, ¡defiéndanse!
— Bueno, en primer lugar, las leyes de Punto Final y Obediencia Debida…
— ¡No! Esas leyes no sirven más, fueron declaradas inexistentes por la nueva Corte Suprema…
— Ah, bué…, entonces invocamos en nuestro favor la prescripción de la acción penal, ya que se trata de hechos que pasaron hace más de un cuarto de siglo y…
— ¡No! Esos hechos nunca prescriben, porque se trata de delitos imprescriptibles, de lesa humanidad…
— Ah, entonces, nos amparamos en el principio de la cosa juzgada (non bis in ídem), nadie puede ser juzgado dos veces por la misma causa, y nosotros ya fuimos sobreseídos…
— Sí, pero no… Tampoco pueden ampararse en la llamada 'cosa juzgada' porque esos juicios fueron nulos, resueltos en mérito a leyes que no existen más y se oponen a los Tratados de Derechos Humanos que se incorporaron a la Constitución Nacional a partir de 1994.
— Está bien, entonces invocamos la amnistía y el indulto, lo que impide que se nos vuelva a juzgar…
— Claro. Pero las amnistías y los indultos están prohibidos para amparar delitos crueles, atroces y aberrantes, como los que ustedes cometieron contra nosotros…
— Entonces alegamos el cumplimiento de las órdenes del servicio, impartidas por autoridades constitucionales, para combatir al terrorismo y a la subversión apátrida, en tiempo de guerra; está claro que según la ley vigente en el momento, los delincuentes eran los terroristas y no las Fuerzas legales…
— Sí. Pero ahora, según los Tratados Internacionales de Derechos Humanos, el único delito de terrorismo que existe, es el 'terrorismo de Estado', que se asimila al crimen de 'lesa humanidad', por lo que no se puede alegar el cumplimiento de órdenes ilícitas.
— Planteamos, entonces, la nulidad de todo lo actuado por jueces designados después de 1983, pues no son nuestros jueces naturales, los cuales nos fueron quitados (lo que pone en riesgo la validez de las órdenes de detención que están librando los actuales magistrados carentes de competencia para juzgar estos hechos)…
— ¡Error! Después de 1983, cuando se reformó el Código de Justicia Militar, ustedes eran juzgados por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, integrado por militares y no por jueces de derecho. La nueva ley no les sacó jueces, sino que les dio más jueces, y por añadidura, más aptos, letrados, capacitados e independientes. La nueva ley, en fin, les dio mayores garantías… Aparte, la Corte Suprema de la democracia dijo que esa reforma era constitucional.
— Ah, no lo habíamos visto así. Entonces, si la reforma de Alfonsín fue constitucional, ¿por qué se declararon inexistentes o inconstitucionales las leyes de Punto Final y Obediencia debida, que también son de aquella época y que fueron aplicadas muchas veces por la Corte Suprema de la democracia?
— Es que, como ya se les explicó hasta el cansancio, se trataba de leyes que servían para la impunidad de delitos que lesionan garantías contenidas en los Tratados Internacionales que fueron incorporados a la Constitución en 1994.
— Bien, entonces invocamos el principio de irretroactividad de la ley penal más grave, o de retroactividad de la ley penal más benigna, que es un principio fundamental del derecho penal liberal, y que impide que se nos juzgue en base a leyes dictadas con posterioridad al hecho.
— Ese principio no rige en casos de delitos de lesa humanidad, como los que ustedes cometieron… ya que, al ser imprescriptibles, los van atrapando todas las leyes que se vayan dictando a lo largo de la historia de la humanidad…
— Entendido, entonces, permítasenos ampararnos en el principio de legalidad, contenido en el sistema del 'tipo penal' (todo lo que no está prohibido, está permitido), pues el delito de 'lesa humanidad' no está tipificado en nuestro Código Penal, ni en nuestra Constitución Nacional…
— Bien, eso es cierto… Pero no se impacienten, ya lo estará algún día. Por ahora, si bien no ha sido descrito con el rigor formal que exige la ley penal en materia de 'tipicidad', hay un par de descripciones en el planeta, una de las cuales obra en la Convención de Roma, creo…
Y así, podría seguir hasta el infinito.Pregunto: ¿no habrá llegado la hora de morderle los huevos al león? Un fuerte abrazo para todos, y especialmente un orgulloso saludo militar a nuestros prisioneros de guerra.panepacheco@hotmail.com
La historia del negro y el león viene a cuento. Resulta que, luego de treinta años, el enemigo con ropaje cívico nos apresa y nos dice:— Nosotros no somos como ustedes: les reconoceremos sus derechos, los someteremos a los jueces de la Constitución, no como lo que ustedes hicieron con sus pobres víctimas, indefensas e inocentes. Les daremos, en fin, un juicio justo en el que contarán con todas las garantías. A ver qué tienen que decir, ¡defiéndanse!
— Bueno, en primer lugar, las leyes de Punto Final y Obediencia Debida…
— ¡No! Esas leyes no sirven más, fueron declaradas inexistentes por la nueva Corte Suprema…
— Ah, bué…, entonces invocamos en nuestro favor la prescripción de la acción penal, ya que se trata de hechos que pasaron hace más de un cuarto de siglo y…
— ¡No! Esos hechos nunca prescriben, porque se trata de delitos imprescriptibles, de lesa humanidad…
— Ah, entonces, nos amparamos en el principio de la cosa juzgada (non bis in ídem), nadie puede ser juzgado dos veces por la misma causa, y nosotros ya fuimos sobreseídos…
— Sí, pero no… Tampoco pueden ampararse en la llamada 'cosa juzgada' porque esos juicios fueron nulos, resueltos en mérito a leyes que no existen más y se oponen a los Tratados de Derechos Humanos que se incorporaron a la Constitución Nacional a partir de 1994.
— Está bien, entonces invocamos la amnistía y el indulto, lo que impide que se nos vuelva a juzgar…
— Claro. Pero las amnistías y los indultos están prohibidos para amparar delitos crueles, atroces y aberrantes, como los que ustedes cometieron contra nosotros…
— Entonces alegamos el cumplimiento de las órdenes del servicio, impartidas por autoridades constitucionales, para combatir al terrorismo y a la subversión apátrida, en tiempo de guerra; está claro que según la ley vigente en el momento, los delincuentes eran los terroristas y no las Fuerzas legales…
— Sí. Pero ahora, según los Tratados Internacionales de Derechos Humanos, el único delito de terrorismo que existe, es el 'terrorismo de Estado', que se asimila al crimen de 'lesa humanidad', por lo que no se puede alegar el cumplimiento de órdenes ilícitas.
— Planteamos, entonces, la nulidad de todo lo actuado por jueces designados después de 1983, pues no son nuestros jueces naturales, los cuales nos fueron quitados (lo que pone en riesgo la validez de las órdenes de detención que están librando los actuales magistrados carentes de competencia para juzgar estos hechos)…
— ¡Error! Después de 1983, cuando se reformó el Código de Justicia Militar, ustedes eran juzgados por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, integrado por militares y no por jueces de derecho. La nueva ley no les sacó jueces, sino que les dio más jueces, y por añadidura, más aptos, letrados, capacitados e independientes. La nueva ley, en fin, les dio mayores garantías… Aparte, la Corte Suprema de la democracia dijo que esa reforma era constitucional.
— Ah, no lo habíamos visto así. Entonces, si la reforma de Alfonsín fue constitucional, ¿por qué se declararon inexistentes o inconstitucionales las leyes de Punto Final y Obediencia debida, que también son de aquella época y que fueron aplicadas muchas veces por la Corte Suprema de la democracia?
— Es que, como ya se les explicó hasta el cansancio, se trataba de leyes que servían para la impunidad de delitos que lesionan garantías contenidas en los Tratados Internacionales que fueron incorporados a la Constitución en 1994.
— Bien, entonces invocamos el principio de irretroactividad de la ley penal más grave, o de retroactividad de la ley penal más benigna, que es un principio fundamental del derecho penal liberal, y que impide que se nos juzgue en base a leyes dictadas con posterioridad al hecho.
— Ese principio no rige en casos de delitos de lesa humanidad, como los que ustedes cometieron… ya que, al ser imprescriptibles, los van atrapando todas las leyes que se vayan dictando a lo largo de la historia de la humanidad…
— Entendido, entonces, permítasenos ampararnos en el principio de legalidad, contenido en el sistema del 'tipo penal' (todo lo que no está prohibido, está permitido), pues el delito de 'lesa humanidad' no está tipificado en nuestro Código Penal, ni en nuestra Constitución Nacional…
— Bien, eso es cierto… Pero no se impacienten, ya lo estará algún día. Por ahora, si bien no ha sido descrito con el rigor formal que exige la ley penal en materia de 'tipicidad', hay un par de descripciones en el planeta, una de las cuales obra en la Convención de Roma, creo…
Y así, podría seguir hasta el infinito.Pregunto: ¿no habrá llegado la hora de morderle los huevos al león? Un fuerte abrazo para todos, y especialmente un orgulloso saludo militar a nuestros prisioneros de guerra.panepacheco@hotmail.com
sábado, 16 de agosto de 2008
LA CAMARA OCULTA
08/052008
Entrevista del Dr. Vigo Leguizamón al Dr. Jaime Smart
La Camara Oculta: Investigar cómo era, cómo actuaba, la calidad jurídica de quienes la integraban; cuántas vidas preservó;qué eficacia tuvo su accionar;cuántos fueron condenados, cuántos absueltos, no conviene.-No contribuye a la “verdad mediática”.Desnuda culpas, gravísimas culpas; aquéllas imputables a quienes, a conciencia, la suprimieron.-
Mejor que permanezca oculta, en la penumbra de la memoria.-
La prédica constante ha logrado su objetivo.-
¿Quiénes recuerdan hoy que el país tuvo un sistema legal eficiente para combatir la subversión?
Felizmente algunos de sus jueces han sobrevivido y hoy nos es posible dialogar con el Dr.Jaime Smart, en pos de descubrir lo que se calla.-.
-Le agradezco Dr. la posibilidad de esta entrevista. Como le anticipé , estoy trabajando en un libro en pos de un diálogo de reconciliación nacional. Pretendo profundizar el análisis de lo ocurrido; descubrir las causas profundas. Me parece que el análisis es más vale superficial y los fenómenos que se creen superados pueden volver. Lo demuestra la tragedia de Kosovo; entonces es más que necesario y razonable penetrar en ellos. Sobre esa base se suele escuchar como una de las causas de lo que ocurrió, el haber malversado la labor que con tanto esfuerzo había hecho la policía y la justicia mediante la creación de la Cámara Federal en lo Penal durante el gobierno del Gral Lanusse. Conforme lo que tengo entendido Ud.integró ése Tribunal. -¿Quiénes eran los camaristas que lo conformaban?
-Fuímos nueve los jueces designados. La Sala 1a. se integró con los Dres. Ernesto Ure, Juan Carlos Diaz Reynolds y Carlos Enrique Malbrán. La Sala 2da. con los Dres.César Black, .Eduardo Munilla Lacasa y Jaime L. Smart. La Sala 3ra.con los Dres.Tomás Barrera Aguirre, .Jorge Quiroga y Mario Fernandez Badesich. Al año aproximadamente se jubiló el Dr. Barrera y lo reemplazó el Dr. Esteban Vergara. Los Dres. Ure, Black, Quiroga y Vergara se venían desempeñando como jueces de instrucción. Los Dres. Diaz Reynolds, Munilla Lacasa y Fernandez Badesich como jueces de sentencia. El Dr. Malbrán como juez de la Cámara Criminal y Correccional. El Dr. Barrera Aguirre como juez Federal de Córdoba y quien le habla como juez de la Cámara Primera en lo Penal de San Isidro. Los Fiscales fueron los Dres. Jorge Gonzalez Novillo, Gabino Salas y Osvaldo Fassi, los tres también experimentados funcionarios judiciales hasta ese momento.
-Todos hombres de una larga carrera judicial .Ello invalida las críticas que es posible leer en la crónica parlamentaria del 26.5.73 , donde se sostuvo que todos los jueces fueron designados con posterioridad a su creación. Si bien eso puede haber ocurrido- es natural y lógico en todo nuevo órgano judicial que se crea- Ud. me está diciendo que eran hombres con toda una trayectoria en la justicia, que indudablemente fue valorada. -
-Sí, el Ministro de Justicia de entonces, el Dr.Jaime Perriaux , fué el que concibió la Cámara Federal en lo Penal. Lo hace a raíz de varios gravísimos episodios guerrilleros; uno, el asalto en la zona de Pilar de un convoy militar procedente de la fábrica de armas de Villa María, donde muere el Teniente Azúa y los autores huyen con todas las armas transportadas ; otro hecho fué la ocupación de la localidad de Garín, de gran repercusión porque durante varias horas los guerrilleros estuvieron a cargo del pueblo, matando a uno de los policías que custodiaba el banco; de parecida ejecución fué la ocupación de La Calera por Montoneros.- Estos episodios y algunos otros, crean la posibilidad de que el gobierno de Lanusse instaure la justicia militar para juzgar los hechos terroristas. A presiones de un sector del gobierno y de parte del ejército, el Dr.Perriaux decide plantear la posibilidad de mantener el juzgamiento de los guerrilleros dentro del sistema judicial, del estado de derecho. Era un hombre de gran experiencia, que conocía en profundidad lo que ocurría en Italia, España y en otros países europeos con el fenómeno del terrorismo. Su proyecto se adelanta a estas naciones. Propone la creación de la Cámara Federal en lo Penal con competencia en todo el territorio nacional para entender en acciones terroristas. De esta forma, busca solucionar los problemas de la justicia de ese momento, totalmente desbordada por los hechos guerrilleros y sin respuesta ante el terrorismo; las cuestiones de competencia trababan su accionar y con excepción de los implicados en el secuestro y muerte del Gral. Aramburu no se había logrado dictar ninguna sentencia. Perriaux, entonces, propone al Presidente Lanuse crear un tribunal con jurisdicción en todo el país que tuviera la posibilidad de entender en todos los hechos guerrilleros y modificando un poco el procedimiento, avanza en la modernización del proceso penal porque en la ley 19.053, que es la ley de procedimiento y creación de la Cámara, se mantiene la primera etapa del proceso como era hasta ese momento, escrito y sumario, pero se establece el juicio oral para la etapa final. Lanusse se convence y entonces Perriaux inicia la búsqueda de los que la iban a integrar, llegando a conformar la Cámara de esta manera. Comienza a actuar el 10 o el 15 de julio de 1971 -la ley de creación me parece que es de mayo-y se plantea, al poco tiempo.-creo que en la primer semana-una cuestión importante, sobretodo por las críticas que se le habían hecho, en el sentido de que entendería en hechos anteriores a su creación. Se trató del intento, no recuerdo si de la policía o del ejército, de que la Cámara se hiciera cargo del juzgamiento del terrorista Quieto, detenido por estar involucrado como jefe de la FAR en los episodios de Pilar y Garín.-Pero ocurría que a Quieto lo habían detenido, pongámosle el 10 de julio y la cámara comenzaba a trabajar el 15 de julio. Cuando al Dr.Díaz Reynolds , a quien se le envían los antecedentes, advierte ésto, se declara incompetente, y el gobierno acata esta decisión. Poco tiempo antes a instancias del Segundo Cuerpo de Ejército, se intentó modificar la ley de creación , pretendiendo que tanto las fuerzas policiales como las militares que actuaran en hechos de terrorisrno, tuvieran un plazo mayor que el que estipulaba el código vigente, para elevar las actuaciones. Conocido esto por los integrantes de la Cámara se hace saber al Poder Ejecutivo que si modificaba la ley de esa manera, los jueces no ibamos a jurar.
-¿Y qué hizo el gobierno?
-Desistió de sancionar ese proyecto..
-Ud. mencionaba la actuación del ministro Perriaux y sus palabras son, precisamente, ratificadas por el mensaje de la ley 19.053, donde habla que sería demasiado prematuro y fácil dejar de lado el sistema jurídico para afrontar el desafío del terrorismo, trasluciendo , entrelíneas, la existencia de ésas dos tendencias. Una más dura proclive a utilizar otras metodologías y, por el otro lado, la firme convicción de él y del Pte Lanuse, de seguir el camino legal. Mi pregunta es¿ por qué después lo abandonaron los militares?
-Bueno, para llegar a esa respuesta veamos los antecedentes. La Cámara actúa entre julio del 71 y mayo del 73. Ya en el mes de noviembre la Sala 1a,dicta su primer sentencia, recuerdo de una peligrosa terrorista. La Sala 2da. sentencia para la misma época a penas de prisión superiores a los quince años a integrantes de Montoneros que actuaron en la provincia de Córdoba. A partir de allí se suceden los juzgamientos, donde lógicamente se dictan condenas y absoluciones de acuerdo a las pruebas recolectadas durante la investigación. Al momento de su disolución, el 25 de Mayo de l973, la Cámara había dictado alrededor de 600 sentencias condenatorias y se encontraban a la espera de juzgamiento unos 500 terroristas más. La Cámara actuaba con gran rapidez. Por ejemplo, el secuestro y muerte de Oberdam Salustro, el Presidente de la FIAT, ocurre en abril del 72 y los autores son juzgados en marzo del 73. El homicidio del Gral Sanchez es también de la misma época, y la sentencia se dicta en febrero del 73. -
-Me detengo en lo que Ud. expresó respecto al número de detenidos. La semana pasada tuve oportunidad de dialogar con el Dr.Gil Lavedra y el recordaba que en la sentencia dictada a los Comandantes, la Cámara destacó la eficacia del tribunal que Ud. integró. Me decía que una de las demostraciones cabales de tal eficacia era el número de detenidos que fueron liberados a través de la amnistía y que, de alguna manera, habían podido tener un juicio justo; algunos fueron absueltos y otros condenados, pero todos estaban con vida. Por eso considera un error histórico muy importante haberla suprimido.-
-Sí, hay dos cosas que señalar. La Cámara no sólo dictaba sobreseimientos cuando correspondía, o absoluciones, sino que además mantenía como abogados defensores a profesionales que pertenecían a la Asociación Gremial de Abogados, muchos de ellos con vinculaciones muy estrechas con las organizaciones guerrilleras. Pese a ésto, siempre se los respetó; nunca hubo la más mínima queja de los abogados defensores; actuaron con toda libertad . En segundo término, ningún juicio -quedaron todos por escrito porque se conservó versión taquigráfica de todas las sesiones del juicio oral-fue motivo de revisión. La Corte Suprema de Justicia de la Nación, tribunal de alzada de la Cámara, no anuló o revocó ninguna sentencia. Las causas están archivadas en muy distintos tribunales, porque la Corte al hacerse cargo de la disolución del Tribunal las remitió a cada jurisdicción territorial.
-Yo recuerdo una carta que Ud. dirigió al Dr.Alfonsín, cuando el ataque del ERP al Regimiento de la Tablada, en la que citaba precisamente el juicio al Dr.Oberdan Salustro, como prueba de la ecuanimidad, del equilibrio con que el tribunal se manejó. Podría recordar un poco lo que decía Ud. en esa carta.
-Si,. como dije el secuestro del Dr.Salustro ocurre en marzo de 1972 y permanece secuestrado unos quince días. -El diez de abril de 1972 una patrulla policial irrumpe en una casa y sus ocupantes lo ultiman antes de huír por los fondos.Lo habían tenido en dos o tres lugares anteriormente.Se inicia entonces una causa donde yo creo que los detenidos eran quince, más o menos.Algunos habían sido detenidos días antes, porque todo comienza con un rastrillaje que se realiza en búsqueda de Salustro en la zona norte del gran Buenos Aires.Por esas casualidades que siempre ocurren, una patrulla policial llega a una vivienda y un oficial pasa por encima de un ropero la mano y cae un papel manteca.Lo mira, se lo pone en el bolsillo y se va, llevando detenido a una persona a quien le habían encontrado un arma de guerra. Cuando es analizado el papel se descubre que era el recorrido que habían previsto desde el lugar donde lo secuestraron a Salustro hasta casi la casa donde lo iban a mantener en cautiverio.Por supuesto una gran movilización y se llega a la casa, donde ya no estaba Salustro; lo habían sacado con motivo de ese rastrillaje, pero se detiene a los cuatro o cinco que allí habitaban. Luego se allana una vivienda de la calle Martiniano Leguizamón y se aprehende a casi diez miembros del ERP, entre ellos el Comisario Político de la célula secuestradora del industrial. La investigación de la agenda telefónica de éste último, permite llegar a una casa de la calle Castañares donde mantenían secuestrado a Salustro,no pudiendo evitar que sus captores, antes de darse a la fuga, lo ultimaran. Se detuvo a una mujer de nacionalidad brasilera. Se inicia la causa con el procesamiento de diez o quince personas, cerrándose la investigación sumarial en diciembre y ya en diciembre mismo se corre el traslado a la defensa, realizándose la audiencia oral a principios de marzo. La sentencia se dicta luego del triunfo del Frejuli, de eso me acuerdo bien. Se impuso pena de reclusión perpetua a los cinco autores del secuestro; otras penas de diez o quince años y se dictó la absolución de cuatro o cinco mujeres. Estas penas duraron dos meses, porque el 25 de mayo del 73, incluso los que habían sido condenados a reclusión perpetua, salieron en libertad.-
-Ud. señalaba en su carta que una de ellas era esposa o compañera de uno de los miembros del ERP, organización que obligaba a disolver el vínculo en caso que el cónyuge o el miembro de la pareja no participara de los ideales terroristas.
-Sí, esto surgía de las normas internas que se les secuestraban. Y en éste caso era así, pero el concepto del tribunal respondía al criterio tradicional de que las mujeres, salvo que existieran otras evidencias, no eran responsables de las armas y demás objetos que sus maridos o compañeros llevaban a sus casas. Precisamente en esta causa se dictó, por estas razones, la absolución de varias mujeres.
-Creo recodar que después de dictada la sentencia ocurrió algún hecho que permitió comprobar que la absuelta no era inocente.....
-Sí, efectivamente. Como temíamos que los encausados provocaran algún escándalo, parecido al protagonizado días antes por los condenados por el homicidio del Gral. Sanchez se decide leerles la sentencia en la Alcaidía por medio un altavoz. Después nos enteramos que habían organizado un escándalo, porque, no sé como, habían entrado una bandera del ERP. Finalizada la lectura formaron militarmente en la Alcaidía. El Oficial Principal de la Policía, a cargo de la Alcaidía se les acerca diciéndoles:"Muchachos no armen lío" o cosa por el estilo , ingresando en la celda. En ese momento, el guerrillero de mayor jerarquía ordena a una de las mujeres absueltas entregar el pabellón. Esta mujer se acerca al policía y con un gesto muy enérgico, con las dos manos extendidas, de manera similar a como se procede en las fuerzas armadas, le presenta la bandera al oficial. Este, tocado por esta ceremonia militar, recordaba haberse cuadrado al momento de recibir la bandera. Seguramente habían planeado deplegar la bandera en la sala de audiencias.
-Creo haber leído que la absuelta también formó.
-Ah sí, formaron todos, los absueltos y los condenados.
-Eso no fue obstáculo para que recuperaran los primeros su libertad.
-No, en absoluto, fue más bien anecdótico. Ante el relato del encargado de la Alcaidía no se hizo ninguna clase de averiguación, más allá de preguntarle qué había sucedido.
-Un claro ejemplo de como se respetaban las garantías individuales. ¿Y que participación había tenido el Dr.Alfonsín en ese proceso? -
-El defensor de una de las implicadas era el Dr.Felipe Rodriguez Araya, con quien tenía yo bastante trato; incluso recuerdo que me obsequió un libro de su tío Agustín: "Si yo fuera presidente".- Cuando presenta su escrito de defensa lo hace con el patrocinio del Dr.Alfonsín quien no formaba parte del grupo de abogados , pero acompañaba esta presentación.-
-Pero cuando después del ataque a La Tablada, Alfonsín dice que se va a poner al frente de la lucha contra el ERP, Ud. le pide que por ese antecedente ceda su puesto en el Consejo de Seguridad a otro funcionario de su gobierno.
-Sí, efectivamente en una nota de febrero del 1989.
-Dr., Ud. me ha relatado hasta ahora casos concretos que demuestran cómo eran juzgados los detenidos y las garantías de que gozaban. Está claro que hubo un tribunal que juzgó legalmente a los terroristas.¿Por qué los militares a partir de 1976 abandonan ese camino?
-Bueno yo creo que la explicación es ésta: antes de la Cámara Federal en lo Penal, la justicia federal común era la que tenía a su cargo la investigación de los hechos terroristas. Salvo el caso del secuestro y posterior homicidio del Gral. Aramburu,que en realidad fué juzgado por la Cámara de Apelaciones en lo Federal, no había podido dictar ninguna sentencia. Los terroristas, como se dice comúnmente, entraban por una puerta y salían por la otra. La Cámara, por supuesto, da un vuelco notable, incluso guerrilleros con los que tuve trato me comentaron su preocupación por el número de cuadros detenidos, porque para una organización guerrillera los detenidos se constituyen en un problema muy serio; deben mantener en alta su moral, dejando en claro que en cualquier momento los pueden liberar.Además tienen que seguir actuando y ocuparse, en muchos casos, de las familias de los terroristas detenidos, que se convierten en un peso para la organización. Cuando llega el 25 de mayo ellos tenían cuadros importantes detenidos. Si bien se habían fugado algunos de Trelew, seis o siete cabecillas, quedaban como 1500, algunos ya con importantes condenas. La amnistía de ese día los devuelve a la circulación. ¿Y qué pasa entre el 25 de mayo de 1973 y el golpe de marzo de l976? Pese a que los hechos terroristas aumentan exponencialmente no se dicta ninguna condena en esos casi tres años. Repare que se cometieron hechos gravísimos como las ocupaciones de las unidades militares de Azul, de Villa María, de Catamarca, de Formosa y atentados de todo tipo. En ese período se detuvieron muchos terroristas, pero se volvió a la situación existente antes de la Cámara: los detenidos a los pocos días recuperaban la libertad..
-Si, lo marcó FORES, en un recordado estudio sobre la labor de la justicia entre el 73/76.- Me pregunto:¿ por qué ocurrió ello? ¿Faltó valentía, idoneidad, coraje para juzgar?
-No podría decirlo , los jueces Federales se encontraban muy indefensos, la estructura no los ayudaba. A diferencia de la Cámara Federal donde los nueve jueces que la integrábamos nos acompañábamos y asistíamos mutuamente, los jueces federales estaban muy aislados. Los abogados defensores aprovechaban este situación de orfandad para presionarlos. Como le dije, en ese período se detuvo a muchos terroristas. Un episodio de la gravedad de la masacre de Ezeiza fue investigado por un juez local de Lomas de Zamora, que además tenía todas las causas propias de su jurisdicción. Resultado nada resultó de esa investigación. Firmenich fue detenido en ese interín y casi de inmediato recuperó la libertad. La amnistía de mayo del 73 creo que es la causante de muchos de nuestros males, porque se la dictó no con la convicción o la seguridad o las garantías de que los terroristas no iban a volver a las andadas. A los legisladores de ese momento, no les importó en absoluto las consecuencias que podían derivar. A, tal punto que a los terroristas no se les exigió la entrega de una sola arma, pese a que habían vaciado no hacía mucho el regimiento 141 de comunicaciones en Córdoba. Conservaron todo el armamento. Todavía mas grave es que no se les exigiera la libertad del Clmte. Alemán, secuestrado por un comando del ERP. Por esta razón, los terroristas se negaban a aceptar que habían sido amnistiados. Ellos lo consideraron siempre una liberación.-Como no habían pactado ni aceptado ninguna condición, nada les impedía seguir actuando. Una amnistía requiere siempre una declaración de que no se va a seguir actuando-Y lo hicieron enseguida. Ya en el mes de junio del 73 se producen actos guerrilleros y en septiembre ocupan el Comando de Sanidad del Ejército, dando muerte al Tte. Coronel Duarte Hardoy. -La jornada del 26.5.73 se recuerda generalmente por la ley de amnistía, pero lo notable es que el mismo día se disuelve además la Cámara Federal en lo Penal y se modifica a su vez el art. 80 del C.Penal para que en el futuro el asesinato de un juez o un miembro de las fuerzas armadas o de seguridad, no se penase con reclusión perpetua. La pregunta es: ¿ Si como decían los políticos había llegado la paz, por qué suprimir el Tribunal; por qué modificar el artículo?¿.Había en algunos legisladores un plan premeditado en éste sentido? Las frases de Sueldo instando a la transformación violenta o pacífica, según las circunstancias; las de Sandler describiendo el abrazo de los liberados en un reencuentro de lucha, demuestran que tuvieron cabal conciencia de que iba a sobrevenir un baño de sangre-Nosotros como tribunal acostumbrado prácticamente a no tener trato con el Poder Ejecutivo y los legisladores, estábamos bastante aislados de esto, pero en alguna medida quisimos evitar lo que sucedió, alertando a algunos políticos. Por ejemplo, cuando circulaba una lista de los que iban a ser amnistiados, se le señaló a algún candidato la barbaridad de dejar en libertad a delincuentes comunes. Como la Cámara también entendía en el delito de tenencia de armas había juzgado y condenado a algunos delincuentes comunes. Uno de ellos el famoso prófugo francés de apellido Chiappe. Se le hizo saber esto a algún legislador y recuerdo que su respuesta fue terrible. Nos dijo:"Nosotros tenemos que ir con nuestro proyecto de amnistía mucho más allá que la otra fuerza política". Puro electoralismo, demagogia irresponsable. Habíamos tratado a muchos terroristas. En la mayoría de los casos, eran gente muy decidida, fieles a sus convicciones ; no eran drogadictos, como se los señalaba propagandísticamente. Tenían , algunas veces, alguna cuota de infantilismo y todos trasuntaban un fanatismo a toda prueba. Así que pensar que el 25 de mayo se iba a lograr la paz, era una utopía sin asidero, como quedó demostrado. Si hay algo que yo tengo que reconocer es que después, en los diarios del 73 al 76, encontré en cada uno de los episodios guerrilleros a los que yo había conocido..
-Siempre he dicho que existen "responsables ocultos del drama".Acá se ha juzgado a un sector, lo que es condenable debe ser condenado, pero el primer pilar de la reconciliación cristiana es la verdad integral, y yo no he visto que existan dirigentes políticos que hagan su mea culpa.Lo paradógico, es que a la par del mea culpa de Balza hay otro de Firmenich, que se desconoce. Lo efectuó durante un reportaje que le hizo Jesús Quintero, el periodista español. Allí dice:"Videla y yo fuimos chivos expiatorios".Y va más lejos reconociendo que :"la imnensa mayoría de los desparecidos eran montoneros".Ello no significa que no merecieran un juicio justo, pero cambia el lenguaje, el análisis histórico, porque en la medida que eran combatientes sus padres tienen también que pedir perdón-a la par de exigirlo-por las muertes que ellos causaron.-
-Claro.Yo le diría que el entendimiento nuestro con los guerrilleros partía de conocer cada uno el lugar que ocupaba y ellos estaban decidido a soportar todo y a morir. No nos hacían responsables a nosotros. Sabían que el aparato del Estado había decidido juzgarlos, la manera de combatirlos era el juzgamiento, al que señalaban como un prejuicio burgués. Una vez una guerrillera, hablando del tema recuerdo que me dijo::"A nosotros nos tendrían que matar, no tiene sentido todo éste esfuerzo para llevar adelante un juicio".Formaba parte del ERP y no era un simple alarde.- Ellos aprovechaban el juicio porque era una manera de conseguir cierta prensa, pero consideraban que estaban beneficiados con lo que el Estado había decidido hacer con ellos, un juzgamiento, una condena. Durante la vigencia de la Cámara no hubo ni un sólo desaparecido.
-Precisamente Firmenich tiene en esa declaración una crítica hacia las Madres de Plaza de Mayo, porque dice:"Yo pude haber desaparecido y me hubiera molestado muchísimo que mi muerte fuera utilizada en el sentido que un pobrecito dirigente fue llevado a la muerte.Hombres capaces de elegir su vida y de dejar posibilidades laborales, intelectuales, artísticas muy prominentes, como es sabido, y otros que eran simplemente villeros, marginales, cuyas vidas era individualmente tan valiosas como las otras, lo han hecho a conciencia, con pasión de sacrificio, con patriotismo, con amor al prójimo y todo eso se transforma en una estupidez. No hay derecho, no hay derecho"
-Qué interesante.
-Si, porque es triste que se desnaturalice ésa imagen, a lo mejor por un interés político que ellos no hubieran tenido en vida; la prueba está en que los pocos que sobrevivieron reconocen su militancia.Es más de ésta declaración surge otro interrogante importante.¿Algunos padres no negarán la militancia de sus hijos, para no tener que evaluar su propia responsabilidad como progenitores?
-Claro, claro, yo por ejemplo vi el otro día en televisión a una madre que intentando justificar a su hija desaparecida, reconoció que pertenecía al aparato de propaganda de Montoneros.Pero eso era integrar la asociación ilícita y en definitiva ser responsable de todas las muertes causadas por la organización. Cada uno ocupaba el lugar para el cual era más apto.Así como a ella le tocaba estar en el aparato de propaganda y difusión, a otro le correspondía llevar a cabo el atentado.A los médicos, por ejemplo, no lo utilizaban operativamente, sino para cubrir la posta sanitaria. Recuerdo que en la causa del Gral Sanchez se condenó a un médico integrante del ERP, al que un día lo llamaron y le dijeron que a tal hora del día siguiente estuviera en una esquina de la ciudad de Rosario con un maletín de primeros auxilios. Si media hora después nadie lo había pasado a buscar se podía ir. Y así lo hizo, después se enteró que había participado como posta sanitaria en el asesinato.Como los autores no tuvieron ningún herido o baja, no necesitaron pasar a buscarlo por la esquina donde estaba apostado -Sin embargo fue condenado porque se entendió que pertenecía a la organización autora del atentado.
-Cuénteme cómo murió el Dr.Quiroga.
-El Dr Quiroga muere un domingo. Lo pasan a buscar dos jueces amigos para ir a un espectáculo deportivo.Cuando él sale, de una moto desciende el acompañante quien lo acribilla, desapareciendo luego.
-¿Fue después de la supresión de la Cámara?
-Sí .Los integrantes de la Cámara sufrieron cuatro atentados. El primero, durante la vigencia del Tribunal, fue contra el Dr.Malbrán, en el año 71. En la puerta de su domicilio lo hieren en las dos piernas, pese a lo cual pudo llegar hasta su casa donde se refugió. El segundo, es contra el Dr. Quiroga en abril del 74, quien muere a consecuencia del atentado. El tercero se produjo contra el Dr.Munilla Lacasa que salvó milagrosamente su vida huyendo en una bicicleta que pidió a un transeúnte .El cuarto fue el secuestro durante un mes y medio, en una cárcel del pueblo, del secretario general de la cámara, el Sr. Bianco. Pero a Ud.le interesaba el motivo por el cual las Fuerzas Armadas no reimplantaron la Cámara en l976. Yo le diría que lo que pasa el 25 de mayo le dió razón a aquellos que en su momento pretendieron la justicia militar sobre los hechos terroristas. Cuando se produce el golpe del 24 de marzo del 76, me consta a mí, porque lo he conversado con el Gral Saint Jean, se intentó , con ofrecimiento de cargos, no a mí porque yo ya había asumido como Ministro de Gobierno del Gral Saint Jean, de crear una cámara federal de las mismas características. No se logró integrarla y entonces el intento fracasó. Además, cuando sucede el golpe del 24 de marzo los militares ya venían operando desde hace varios meses y la guerrilla había adquirido un volúmen muy significativo con Tucumán a punto de ser declarada zona liberada. Cuando fracasa el atentado al Dr.Munilla Lacasa, la mayoría nos vamos del país. Yo me fui a Venezuela con el Dr. Munilla Lacasa, el Dr. Malbrán se fué a Perú, Ure y Diaz Reynolds a Uruguay, Fassi a Mexico. La desprotección fue muy grande, incluso hubo comportamientos del gobierno de Cámpora y de la nueva Corte de franco carácter persecutorio. Al personal con menos de tres años de antiguedad se lo cesanteó sin ninguna indemnización, al resto, por el hecho de haber aceptado en su momento integrar la Cámara, se lo degradó hasta dos cargos en el plantel, distribuyéndolos, también como sanción, en los lugares más inhóspitos del Poder Judicial.
-Supongo que tampoco esa gente u otra estaría dispuesta a integrar organismos de este tipo.
-Efectivamente, la cesantía de los jueces y la persecución del personal fueron mensajes muy claros dirigidos a quienes en el futuro tuvieran la idea de integrar otro tribunal similar. En marzo de l976 estaba muy fresco el recuerdo de lo que las fuerzas políticas habían hecho con quienes aceptaron combatir a la guerrilla en forma civilizada . El mensaje que los legisladores enviaron a las Fuerzas Armadas fué muy claro: "Cuando nos devuelvan el gobierno, no queremos presos". ¿Y por qué digo esto? Porque quedó demostrado que las fuerzas políticas no podían mantener presos a los guerrilleros ni un sólo día. Por eso digo que la amnistía del 25 de Mayo de l973 fué el acto de irresponsabilidad política más grande de nuestra historia. Se imagina Ud. lo que hubiera sucedido el 10 de diciembre de l983 si Alfonsín hubiera asumido con las cárceles llenas de terroristas. ¿ A cuantos políticos uno oye lamentarse porque los terroristas del 73 al 76 no fueron juzgados?. Me pregunto: ¿Hubieran hecho en el 83 algo distinto de lo que hicieron en el 73? Recuerdo bien a una sargenta del ERP a la que recibí en mi despacho después del triunfo del Frejuli y a quien en un momento dado le digo:"Bueno, no le va a durar mucho esto" refiriéndome a su condición de detenida. Me responde:"No, no crea Dr" ¿Cómo si ha ganado el Dr.Cámpora las elecciones?", le señalé. Y me respondió:"Mire, nosotros pensamos que ahora van a salir los compañeros que no tienen causa-refiriéndose a algunos que estaban detenidos a disposición del Poder Ejecutivo-y nosotros que tenemos causa, será el año que viene"- Siempre me acuerdo de eso porque el 25 de mayo ya estaba en la calle..
-La pedagogía de la violencia que hizo tanto daño. Yo precisamente en este libro aliento un idea: un diálogo de reconciliación entre Videla y Firmenich. Creo que la hora puede ser ésta; estamos al final de un siglo trágico, caracterizado por la violencia. El ejército ha hecho su mea culpa .Hay muchas críticas a Balza pero a mi modo de ver ,no tanto por el mea culpa en sí, sino porque al no exigir el arrepentimiento paralelo de los sectores políticos,dejó a las Fuerzas Armadas en soledad..Sin embargo si este diálogo se pudiera realizar y participaran en él otras personalidades ante las cuales vengo exponiendo la idea, yo creo que muchas cosas que se desconocen podrían salir a la luz, tornando más factible discutir las causas profundas de lo acontecido..¿Ud. ve positivo un diálogo de ese tipo? ¿Lo ve posible?
-No sé, no puedo hablar por el Gral Videla. A Firmenich no lo conozco, no tuve trato porque no fué detenido en los dos años de funcionamiento de la Cámara, pero yo creo que debería generarse un mea culpa muy amplio, porque si no pasa como lo que Ud. señala. Las fuerzas políticas nunca quisieron reconocer la responsabilidad en la amnistía. Fue un acto de irresponsabilidad total y si alguien se anima a decirlo lo acusan de inmediato de desestabilizar la democracia .
-Es curioso que aún los propios Montoneros hacen su mea culpa, las Fuerzas Armadas también , mientras los sectores políticos permanecen en silencio creyéndose exentos de toda responsabilidad....
-En el libro de Pablo Giusani, "Montoneros la Soberbia Armada", hay dos o tres cosas muy interesantes. Una es el mea culpa final donde él reconoce y cita a un periodista y también militante, Urondo, Paco Urondo, diciendo que él y otros Pacos Urondo pueden haber sido los causantes de haber impulsado desde el periodismo y otras actividades a muchos jóvenes idealistas a tomar las armas.Comienza con un recuerdo de una chica que concurre a una comisaría con el propósito de poner una bomba y le estalla en las manos. Es el mismo día de su cumpleaños. Entonces se pregunta ¿Quién programó a ésta niña de 17 o 18 años? Y allí es que hace esa referencia a los periodistas. La responsabilidad de muchos de ellos es innegable. El otro dato importante que da es que muchos de los que ahora figuran recién rompieron con Montoneros en el 1979, como si hasta ese momento Montoneros nada hubiera hecho. Pero ¿ por qué rompen recién ese año? Porque acusan a Firmenich de excesivo militarismo. No por otra razón. Cuenta Giusani que en Roma, donde se había reunido la conducción superior de la organización a tratar el atentado a Walter Klein, se produce una escisión: para un grupo, el que finalmente se impuso, el atentado había que llevarlo a cabo aunque estuvieran los hijos de Klein; los que se oponían no lo hacían en consideración a los hijos menores de Klein....sino por la repercusión negativa que el hecho podía generarles.Por milagro se salvaron, muriendo personal doméstico y de custodia.-
-¿Ud. cree que si ambos sectores reconocieran los errores la sociedad abriría los ojos?
-Creo que sí.
Entrevista del Dr. Vigo Leguizamón al Dr. Jaime Smart
La Camara Oculta: Investigar cómo era, cómo actuaba, la calidad jurídica de quienes la integraban; cuántas vidas preservó;qué eficacia tuvo su accionar;cuántos fueron condenados, cuántos absueltos, no conviene.-No contribuye a la “verdad mediática”.Desnuda culpas, gravísimas culpas; aquéllas imputables a quienes, a conciencia, la suprimieron.-
Mejor que permanezca oculta, en la penumbra de la memoria.-
La prédica constante ha logrado su objetivo.-
¿Quiénes recuerdan hoy que el país tuvo un sistema legal eficiente para combatir la subversión?
Felizmente algunos de sus jueces han sobrevivido y hoy nos es posible dialogar con el Dr.Jaime Smart, en pos de descubrir lo que se calla.-.
-Le agradezco Dr. la posibilidad de esta entrevista. Como le anticipé , estoy trabajando en un libro en pos de un diálogo de reconciliación nacional. Pretendo profundizar el análisis de lo ocurrido; descubrir las causas profundas. Me parece que el análisis es más vale superficial y los fenómenos que se creen superados pueden volver. Lo demuestra la tragedia de Kosovo; entonces es más que necesario y razonable penetrar en ellos. Sobre esa base se suele escuchar como una de las causas de lo que ocurrió, el haber malversado la labor que con tanto esfuerzo había hecho la policía y la justicia mediante la creación de la Cámara Federal en lo Penal durante el gobierno del Gral Lanusse. Conforme lo que tengo entendido Ud.integró ése Tribunal. -¿Quiénes eran los camaristas que lo conformaban?
-Fuímos nueve los jueces designados. La Sala 1a. se integró con los Dres. Ernesto Ure, Juan Carlos Diaz Reynolds y Carlos Enrique Malbrán. La Sala 2da. con los Dres.César Black, .Eduardo Munilla Lacasa y Jaime L. Smart. La Sala 3ra.con los Dres.Tomás Barrera Aguirre, .Jorge Quiroga y Mario Fernandez Badesich. Al año aproximadamente se jubiló el Dr. Barrera y lo reemplazó el Dr. Esteban Vergara. Los Dres. Ure, Black, Quiroga y Vergara se venían desempeñando como jueces de instrucción. Los Dres. Diaz Reynolds, Munilla Lacasa y Fernandez Badesich como jueces de sentencia. El Dr. Malbrán como juez de la Cámara Criminal y Correccional. El Dr. Barrera Aguirre como juez Federal de Córdoba y quien le habla como juez de la Cámara Primera en lo Penal de San Isidro. Los Fiscales fueron los Dres. Jorge Gonzalez Novillo, Gabino Salas y Osvaldo Fassi, los tres también experimentados funcionarios judiciales hasta ese momento.
-Todos hombres de una larga carrera judicial .Ello invalida las críticas que es posible leer en la crónica parlamentaria del 26.5.73 , donde se sostuvo que todos los jueces fueron designados con posterioridad a su creación. Si bien eso puede haber ocurrido- es natural y lógico en todo nuevo órgano judicial que se crea- Ud. me está diciendo que eran hombres con toda una trayectoria en la justicia, que indudablemente fue valorada. -
-Sí, el Ministro de Justicia de entonces, el Dr.Jaime Perriaux , fué el que concibió la Cámara Federal en lo Penal. Lo hace a raíz de varios gravísimos episodios guerrilleros; uno, el asalto en la zona de Pilar de un convoy militar procedente de la fábrica de armas de Villa María, donde muere el Teniente Azúa y los autores huyen con todas las armas transportadas ; otro hecho fué la ocupación de la localidad de Garín, de gran repercusión porque durante varias horas los guerrilleros estuvieron a cargo del pueblo, matando a uno de los policías que custodiaba el banco; de parecida ejecución fué la ocupación de La Calera por Montoneros.- Estos episodios y algunos otros, crean la posibilidad de que el gobierno de Lanusse instaure la justicia militar para juzgar los hechos terroristas. A presiones de un sector del gobierno y de parte del ejército, el Dr.Perriaux decide plantear la posibilidad de mantener el juzgamiento de los guerrilleros dentro del sistema judicial, del estado de derecho. Era un hombre de gran experiencia, que conocía en profundidad lo que ocurría en Italia, España y en otros países europeos con el fenómeno del terrorismo. Su proyecto se adelanta a estas naciones. Propone la creación de la Cámara Federal en lo Penal con competencia en todo el territorio nacional para entender en acciones terroristas. De esta forma, busca solucionar los problemas de la justicia de ese momento, totalmente desbordada por los hechos guerrilleros y sin respuesta ante el terrorismo; las cuestiones de competencia trababan su accionar y con excepción de los implicados en el secuestro y muerte del Gral. Aramburu no se había logrado dictar ninguna sentencia. Perriaux, entonces, propone al Presidente Lanuse crear un tribunal con jurisdicción en todo el país que tuviera la posibilidad de entender en todos los hechos guerrilleros y modificando un poco el procedimiento, avanza en la modernización del proceso penal porque en la ley 19.053, que es la ley de procedimiento y creación de la Cámara, se mantiene la primera etapa del proceso como era hasta ese momento, escrito y sumario, pero se establece el juicio oral para la etapa final. Lanusse se convence y entonces Perriaux inicia la búsqueda de los que la iban a integrar, llegando a conformar la Cámara de esta manera. Comienza a actuar el 10 o el 15 de julio de 1971 -la ley de creación me parece que es de mayo-y se plantea, al poco tiempo.-creo que en la primer semana-una cuestión importante, sobretodo por las críticas que se le habían hecho, en el sentido de que entendería en hechos anteriores a su creación. Se trató del intento, no recuerdo si de la policía o del ejército, de que la Cámara se hiciera cargo del juzgamiento del terrorista Quieto, detenido por estar involucrado como jefe de la FAR en los episodios de Pilar y Garín.-Pero ocurría que a Quieto lo habían detenido, pongámosle el 10 de julio y la cámara comenzaba a trabajar el 15 de julio. Cuando al Dr.Díaz Reynolds , a quien se le envían los antecedentes, advierte ésto, se declara incompetente, y el gobierno acata esta decisión. Poco tiempo antes a instancias del Segundo Cuerpo de Ejército, se intentó modificar la ley de creación , pretendiendo que tanto las fuerzas policiales como las militares que actuaran en hechos de terrorisrno, tuvieran un plazo mayor que el que estipulaba el código vigente, para elevar las actuaciones. Conocido esto por los integrantes de la Cámara se hace saber al Poder Ejecutivo que si modificaba la ley de esa manera, los jueces no ibamos a jurar.
-¿Y qué hizo el gobierno?
-Desistió de sancionar ese proyecto..
-Ud. mencionaba la actuación del ministro Perriaux y sus palabras son, precisamente, ratificadas por el mensaje de la ley 19.053, donde habla que sería demasiado prematuro y fácil dejar de lado el sistema jurídico para afrontar el desafío del terrorismo, trasluciendo , entrelíneas, la existencia de ésas dos tendencias. Una más dura proclive a utilizar otras metodologías y, por el otro lado, la firme convicción de él y del Pte Lanuse, de seguir el camino legal. Mi pregunta es¿ por qué después lo abandonaron los militares?
-Bueno, para llegar a esa respuesta veamos los antecedentes. La Cámara actúa entre julio del 71 y mayo del 73. Ya en el mes de noviembre la Sala 1a,dicta su primer sentencia, recuerdo de una peligrosa terrorista. La Sala 2da. sentencia para la misma época a penas de prisión superiores a los quince años a integrantes de Montoneros que actuaron en la provincia de Córdoba. A partir de allí se suceden los juzgamientos, donde lógicamente se dictan condenas y absoluciones de acuerdo a las pruebas recolectadas durante la investigación. Al momento de su disolución, el 25 de Mayo de l973, la Cámara había dictado alrededor de 600 sentencias condenatorias y se encontraban a la espera de juzgamiento unos 500 terroristas más. La Cámara actuaba con gran rapidez. Por ejemplo, el secuestro y muerte de Oberdam Salustro, el Presidente de la FIAT, ocurre en abril del 72 y los autores son juzgados en marzo del 73. El homicidio del Gral Sanchez es también de la misma época, y la sentencia se dicta en febrero del 73. -
-Me detengo en lo que Ud. expresó respecto al número de detenidos. La semana pasada tuve oportunidad de dialogar con el Dr.Gil Lavedra y el recordaba que en la sentencia dictada a los Comandantes, la Cámara destacó la eficacia del tribunal que Ud. integró. Me decía que una de las demostraciones cabales de tal eficacia era el número de detenidos que fueron liberados a través de la amnistía y que, de alguna manera, habían podido tener un juicio justo; algunos fueron absueltos y otros condenados, pero todos estaban con vida. Por eso considera un error histórico muy importante haberla suprimido.-
-Sí, hay dos cosas que señalar. La Cámara no sólo dictaba sobreseimientos cuando correspondía, o absoluciones, sino que además mantenía como abogados defensores a profesionales que pertenecían a la Asociación Gremial de Abogados, muchos de ellos con vinculaciones muy estrechas con las organizaciones guerrilleras. Pese a ésto, siempre se los respetó; nunca hubo la más mínima queja de los abogados defensores; actuaron con toda libertad . En segundo término, ningún juicio -quedaron todos por escrito porque se conservó versión taquigráfica de todas las sesiones del juicio oral-fue motivo de revisión. La Corte Suprema de Justicia de la Nación, tribunal de alzada de la Cámara, no anuló o revocó ninguna sentencia. Las causas están archivadas en muy distintos tribunales, porque la Corte al hacerse cargo de la disolución del Tribunal las remitió a cada jurisdicción territorial.
-Yo recuerdo una carta que Ud. dirigió al Dr.Alfonsín, cuando el ataque del ERP al Regimiento de la Tablada, en la que citaba precisamente el juicio al Dr.Oberdan Salustro, como prueba de la ecuanimidad, del equilibrio con que el tribunal se manejó. Podría recordar un poco lo que decía Ud. en esa carta.
-Si,. como dije el secuestro del Dr.Salustro ocurre en marzo de 1972 y permanece secuestrado unos quince días. -El diez de abril de 1972 una patrulla policial irrumpe en una casa y sus ocupantes lo ultiman antes de huír por los fondos.Lo habían tenido en dos o tres lugares anteriormente.Se inicia entonces una causa donde yo creo que los detenidos eran quince, más o menos.Algunos habían sido detenidos días antes, porque todo comienza con un rastrillaje que se realiza en búsqueda de Salustro en la zona norte del gran Buenos Aires.Por esas casualidades que siempre ocurren, una patrulla policial llega a una vivienda y un oficial pasa por encima de un ropero la mano y cae un papel manteca.Lo mira, se lo pone en el bolsillo y se va, llevando detenido a una persona a quien le habían encontrado un arma de guerra. Cuando es analizado el papel se descubre que era el recorrido que habían previsto desde el lugar donde lo secuestraron a Salustro hasta casi la casa donde lo iban a mantener en cautiverio.Por supuesto una gran movilización y se llega a la casa, donde ya no estaba Salustro; lo habían sacado con motivo de ese rastrillaje, pero se detiene a los cuatro o cinco que allí habitaban. Luego se allana una vivienda de la calle Martiniano Leguizamón y se aprehende a casi diez miembros del ERP, entre ellos el Comisario Político de la célula secuestradora del industrial. La investigación de la agenda telefónica de éste último, permite llegar a una casa de la calle Castañares donde mantenían secuestrado a Salustro,no pudiendo evitar que sus captores, antes de darse a la fuga, lo ultimaran. Se detuvo a una mujer de nacionalidad brasilera. Se inicia la causa con el procesamiento de diez o quince personas, cerrándose la investigación sumarial en diciembre y ya en diciembre mismo se corre el traslado a la defensa, realizándose la audiencia oral a principios de marzo. La sentencia se dicta luego del triunfo del Frejuli, de eso me acuerdo bien. Se impuso pena de reclusión perpetua a los cinco autores del secuestro; otras penas de diez o quince años y se dictó la absolución de cuatro o cinco mujeres. Estas penas duraron dos meses, porque el 25 de mayo del 73, incluso los que habían sido condenados a reclusión perpetua, salieron en libertad.-
-Ud. señalaba en su carta que una de ellas era esposa o compañera de uno de los miembros del ERP, organización que obligaba a disolver el vínculo en caso que el cónyuge o el miembro de la pareja no participara de los ideales terroristas.
-Sí, esto surgía de las normas internas que se les secuestraban. Y en éste caso era así, pero el concepto del tribunal respondía al criterio tradicional de que las mujeres, salvo que existieran otras evidencias, no eran responsables de las armas y demás objetos que sus maridos o compañeros llevaban a sus casas. Precisamente en esta causa se dictó, por estas razones, la absolución de varias mujeres.
-Creo recodar que después de dictada la sentencia ocurrió algún hecho que permitió comprobar que la absuelta no era inocente.....
-Sí, efectivamente. Como temíamos que los encausados provocaran algún escándalo, parecido al protagonizado días antes por los condenados por el homicidio del Gral. Sanchez se decide leerles la sentencia en la Alcaidía por medio un altavoz. Después nos enteramos que habían organizado un escándalo, porque, no sé como, habían entrado una bandera del ERP. Finalizada la lectura formaron militarmente en la Alcaidía. El Oficial Principal de la Policía, a cargo de la Alcaidía se les acerca diciéndoles:"Muchachos no armen lío" o cosa por el estilo , ingresando en la celda. En ese momento, el guerrillero de mayor jerarquía ordena a una de las mujeres absueltas entregar el pabellón. Esta mujer se acerca al policía y con un gesto muy enérgico, con las dos manos extendidas, de manera similar a como se procede en las fuerzas armadas, le presenta la bandera al oficial. Este, tocado por esta ceremonia militar, recordaba haberse cuadrado al momento de recibir la bandera. Seguramente habían planeado deplegar la bandera en la sala de audiencias.
-Creo haber leído que la absuelta también formó.
-Ah sí, formaron todos, los absueltos y los condenados.
-Eso no fue obstáculo para que recuperaran los primeros su libertad.
-No, en absoluto, fue más bien anecdótico. Ante el relato del encargado de la Alcaidía no se hizo ninguna clase de averiguación, más allá de preguntarle qué había sucedido.
-Un claro ejemplo de como se respetaban las garantías individuales. ¿Y que participación había tenido el Dr.Alfonsín en ese proceso? -
-El defensor de una de las implicadas era el Dr.Felipe Rodriguez Araya, con quien tenía yo bastante trato; incluso recuerdo que me obsequió un libro de su tío Agustín: "Si yo fuera presidente".- Cuando presenta su escrito de defensa lo hace con el patrocinio del Dr.Alfonsín quien no formaba parte del grupo de abogados , pero acompañaba esta presentación.-
-Pero cuando después del ataque a La Tablada, Alfonsín dice que se va a poner al frente de la lucha contra el ERP, Ud. le pide que por ese antecedente ceda su puesto en el Consejo de Seguridad a otro funcionario de su gobierno.
-Sí, efectivamente en una nota de febrero del 1989.
-Dr., Ud. me ha relatado hasta ahora casos concretos que demuestran cómo eran juzgados los detenidos y las garantías de que gozaban. Está claro que hubo un tribunal que juzgó legalmente a los terroristas.¿Por qué los militares a partir de 1976 abandonan ese camino?
-Bueno yo creo que la explicación es ésta: antes de la Cámara Federal en lo Penal, la justicia federal común era la que tenía a su cargo la investigación de los hechos terroristas. Salvo el caso del secuestro y posterior homicidio del Gral. Aramburu,que en realidad fué juzgado por la Cámara de Apelaciones en lo Federal, no había podido dictar ninguna sentencia. Los terroristas, como se dice comúnmente, entraban por una puerta y salían por la otra. La Cámara, por supuesto, da un vuelco notable, incluso guerrilleros con los que tuve trato me comentaron su preocupación por el número de cuadros detenidos, porque para una organización guerrillera los detenidos se constituyen en un problema muy serio; deben mantener en alta su moral, dejando en claro que en cualquier momento los pueden liberar.Además tienen que seguir actuando y ocuparse, en muchos casos, de las familias de los terroristas detenidos, que se convierten en un peso para la organización. Cuando llega el 25 de mayo ellos tenían cuadros importantes detenidos. Si bien se habían fugado algunos de Trelew, seis o siete cabecillas, quedaban como 1500, algunos ya con importantes condenas. La amnistía de ese día los devuelve a la circulación. ¿Y qué pasa entre el 25 de mayo de 1973 y el golpe de marzo de l976? Pese a que los hechos terroristas aumentan exponencialmente no se dicta ninguna condena en esos casi tres años. Repare que se cometieron hechos gravísimos como las ocupaciones de las unidades militares de Azul, de Villa María, de Catamarca, de Formosa y atentados de todo tipo. En ese período se detuvieron muchos terroristas, pero se volvió a la situación existente antes de la Cámara: los detenidos a los pocos días recuperaban la libertad..
-Si, lo marcó FORES, en un recordado estudio sobre la labor de la justicia entre el 73/76.- Me pregunto:¿ por qué ocurrió ello? ¿Faltó valentía, idoneidad, coraje para juzgar?
-No podría decirlo , los jueces Federales se encontraban muy indefensos, la estructura no los ayudaba. A diferencia de la Cámara Federal donde los nueve jueces que la integrábamos nos acompañábamos y asistíamos mutuamente, los jueces federales estaban muy aislados. Los abogados defensores aprovechaban este situación de orfandad para presionarlos. Como le dije, en ese período se detuvo a muchos terroristas. Un episodio de la gravedad de la masacre de Ezeiza fue investigado por un juez local de Lomas de Zamora, que además tenía todas las causas propias de su jurisdicción. Resultado nada resultó de esa investigación. Firmenich fue detenido en ese interín y casi de inmediato recuperó la libertad. La amnistía de mayo del 73 creo que es la causante de muchos de nuestros males, porque se la dictó no con la convicción o la seguridad o las garantías de que los terroristas no iban a volver a las andadas. A los legisladores de ese momento, no les importó en absoluto las consecuencias que podían derivar. A, tal punto que a los terroristas no se les exigió la entrega de una sola arma, pese a que habían vaciado no hacía mucho el regimiento 141 de comunicaciones en Córdoba. Conservaron todo el armamento. Todavía mas grave es que no se les exigiera la libertad del Clmte. Alemán, secuestrado por un comando del ERP. Por esta razón, los terroristas se negaban a aceptar que habían sido amnistiados. Ellos lo consideraron siempre una liberación.-Como no habían pactado ni aceptado ninguna condición, nada les impedía seguir actuando. Una amnistía requiere siempre una declaración de que no se va a seguir actuando-Y lo hicieron enseguida. Ya en el mes de junio del 73 se producen actos guerrilleros y en septiembre ocupan el Comando de Sanidad del Ejército, dando muerte al Tte. Coronel Duarte Hardoy. -La jornada del 26.5.73 se recuerda generalmente por la ley de amnistía, pero lo notable es que el mismo día se disuelve además la Cámara Federal en lo Penal y se modifica a su vez el art. 80 del C.Penal para que en el futuro el asesinato de un juez o un miembro de las fuerzas armadas o de seguridad, no se penase con reclusión perpetua. La pregunta es: ¿ Si como decían los políticos había llegado la paz, por qué suprimir el Tribunal; por qué modificar el artículo?¿.Había en algunos legisladores un plan premeditado en éste sentido? Las frases de Sueldo instando a la transformación violenta o pacífica, según las circunstancias; las de Sandler describiendo el abrazo de los liberados en un reencuentro de lucha, demuestran que tuvieron cabal conciencia de que iba a sobrevenir un baño de sangre-Nosotros como tribunal acostumbrado prácticamente a no tener trato con el Poder Ejecutivo y los legisladores, estábamos bastante aislados de esto, pero en alguna medida quisimos evitar lo que sucedió, alertando a algunos políticos. Por ejemplo, cuando circulaba una lista de los que iban a ser amnistiados, se le señaló a algún candidato la barbaridad de dejar en libertad a delincuentes comunes. Como la Cámara también entendía en el delito de tenencia de armas había juzgado y condenado a algunos delincuentes comunes. Uno de ellos el famoso prófugo francés de apellido Chiappe. Se le hizo saber esto a algún legislador y recuerdo que su respuesta fue terrible. Nos dijo:"Nosotros tenemos que ir con nuestro proyecto de amnistía mucho más allá que la otra fuerza política". Puro electoralismo, demagogia irresponsable. Habíamos tratado a muchos terroristas. En la mayoría de los casos, eran gente muy decidida, fieles a sus convicciones ; no eran drogadictos, como se los señalaba propagandísticamente. Tenían , algunas veces, alguna cuota de infantilismo y todos trasuntaban un fanatismo a toda prueba. Así que pensar que el 25 de mayo se iba a lograr la paz, era una utopía sin asidero, como quedó demostrado. Si hay algo que yo tengo que reconocer es que después, en los diarios del 73 al 76, encontré en cada uno de los episodios guerrilleros a los que yo había conocido..
-Siempre he dicho que existen "responsables ocultos del drama".Acá se ha juzgado a un sector, lo que es condenable debe ser condenado, pero el primer pilar de la reconciliación cristiana es la verdad integral, y yo no he visto que existan dirigentes políticos que hagan su mea culpa.Lo paradógico, es que a la par del mea culpa de Balza hay otro de Firmenich, que se desconoce. Lo efectuó durante un reportaje que le hizo Jesús Quintero, el periodista español. Allí dice:"Videla y yo fuimos chivos expiatorios".Y va más lejos reconociendo que :"la imnensa mayoría de los desparecidos eran montoneros".Ello no significa que no merecieran un juicio justo, pero cambia el lenguaje, el análisis histórico, porque en la medida que eran combatientes sus padres tienen también que pedir perdón-a la par de exigirlo-por las muertes que ellos causaron.-
-Claro.Yo le diría que el entendimiento nuestro con los guerrilleros partía de conocer cada uno el lugar que ocupaba y ellos estaban decidido a soportar todo y a morir. No nos hacían responsables a nosotros. Sabían que el aparato del Estado había decidido juzgarlos, la manera de combatirlos era el juzgamiento, al que señalaban como un prejuicio burgués. Una vez una guerrillera, hablando del tema recuerdo que me dijo::"A nosotros nos tendrían que matar, no tiene sentido todo éste esfuerzo para llevar adelante un juicio".Formaba parte del ERP y no era un simple alarde.- Ellos aprovechaban el juicio porque era una manera de conseguir cierta prensa, pero consideraban que estaban beneficiados con lo que el Estado había decidido hacer con ellos, un juzgamiento, una condena. Durante la vigencia de la Cámara no hubo ni un sólo desaparecido.
-Precisamente Firmenich tiene en esa declaración una crítica hacia las Madres de Plaza de Mayo, porque dice:"Yo pude haber desaparecido y me hubiera molestado muchísimo que mi muerte fuera utilizada en el sentido que un pobrecito dirigente fue llevado a la muerte.Hombres capaces de elegir su vida y de dejar posibilidades laborales, intelectuales, artísticas muy prominentes, como es sabido, y otros que eran simplemente villeros, marginales, cuyas vidas era individualmente tan valiosas como las otras, lo han hecho a conciencia, con pasión de sacrificio, con patriotismo, con amor al prójimo y todo eso se transforma en una estupidez. No hay derecho, no hay derecho"
-Qué interesante.
-Si, porque es triste que se desnaturalice ésa imagen, a lo mejor por un interés político que ellos no hubieran tenido en vida; la prueba está en que los pocos que sobrevivieron reconocen su militancia.Es más de ésta declaración surge otro interrogante importante.¿Algunos padres no negarán la militancia de sus hijos, para no tener que evaluar su propia responsabilidad como progenitores?
-Claro, claro, yo por ejemplo vi el otro día en televisión a una madre que intentando justificar a su hija desaparecida, reconoció que pertenecía al aparato de propaganda de Montoneros.Pero eso era integrar la asociación ilícita y en definitiva ser responsable de todas las muertes causadas por la organización. Cada uno ocupaba el lugar para el cual era más apto.Así como a ella le tocaba estar en el aparato de propaganda y difusión, a otro le correspondía llevar a cabo el atentado.A los médicos, por ejemplo, no lo utilizaban operativamente, sino para cubrir la posta sanitaria. Recuerdo que en la causa del Gral Sanchez se condenó a un médico integrante del ERP, al que un día lo llamaron y le dijeron que a tal hora del día siguiente estuviera en una esquina de la ciudad de Rosario con un maletín de primeros auxilios. Si media hora después nadie lo había pasado a buscar se podía ir. Y así lo hizo, después se enteró que había participado como posta sanitaria en el asesinato.Como los autores no tuvieron ningún herido o baja, no necesitaron pasar a buscarlo por la esquina donde estaba apostado -Sin embargo fue condenado porque se entendió que pertenecía a la organización autora del atentado.
-Cuénteme cómo murió el Dr.Quiroga.
-El Dr Quiroga muere un domingo. Lo pasan a buscar dos jueces amigos para ir a un espectáculo deportivo.Cuando él sale, de una moto desciende el acompañante quien lo acribilla, desapareciendo luego.
-¿Fue después de la supresión de la Cámara?
-Sí .Los integrantes de la Cámara sufrieron cuatro atentados. El primero, durante la vigencia del Tribunal, fue contra el Dr.Malbrán, en el año 71. En la puerta de su domicilio lo hieren en las dos piernas, pese a lo cual pudo llegar hasta su casa donde se refugió. El segundo, es contra el Dr. Quiroga en abril del 74, quien muere a consecuencia del atentado. El tercero se produjo contra el Dr.Munilla Lacasa que salvó milagrosamente su vida huyendo en una bicicleta que pidió a un transeúnte .El cuarto fue el secuestro durante un mes y medio, en una cárcel del pueblo, del secretario general de la cámara, el Sr. Bianco. Pero a Ud.le interesaba el motivo por el cual las Fuerzas Armadas no reimplantaron la Cámara en l976. Yo le diría que lo que pasa el 25 de mayo le dió razón a aquellos que en su momento pretendieron la justicia militar sobre los hechos terroristas. Cuando se produce el golpe del 24 de marzo del 76, me consta a mí, porque lo he conversado con el Gral Saint Jean, se intentó , con ofrecimiento de cargos, no a mí porque yo ya había asumido como Ministro de Gobierno del Gral Saint Jean, de crear una cámara federal de las mismas características. No se logró integrarla y entonces el intento fracasó. Además, cuando sucede el golpe del 24 de marzo los militares ya venían operando desde hace varios meses y la guerrilla había adquirido un volúmen muy significativo con Tucumán a punto de ser declarada zona liberada. Cuando fracasa el atentado al Dr.Munilla Lacasa, la mayoría nos vamos del país. Yo me fui a Venezuela con el Dr. Munilla Lacasa, el Dr. Malbrán se fué a Perú, Ure y Diaz Reynolds a Uruguay, Fassi a Mexico. La desprotección fue muy grande, incluso hubo comportamientos del gobierno de Cámpora y de la nueva Corte de franco carácter persecutorio. Al personal con menos de tres años de antiguedad se lo cesanteó sin ninguna indemnización, al resto, por el hecho de haber aceptado en su momento integrar la Cámara, se lo degradó hasta dos cargos en el plantel, distribuyéndolos, también como sanción, en los lugares más inhóspitos del Poder Judicial.
-Supongo que tampoco esa gente u otra estaría dispuesta a integrar organismos de este tipo.
-Efectivamente, la cesantía de los jueces y la persecución del personal fueron mensajes muy claros dirigidos a quienes en el futuro tuvieran la idea de integrar otro tribunal similar. En marzo de l976 estaba muy fresco el recuerdo de lo que las fuerzas políticas habían hecho con quienes aceptaron combatir a la guerrilla en forma civilizada . El mensaje que los legisladores enviaron a las Fuerzas Armadas fué muy claro: "Cuando nos devuelvan el gobierno, no queremos presos". ¿Y por qué digo esto? Porque quedó demostrado que las fuerzas políticas no podían mantener presos a los guerrilleros ni un sólo día. Por eso digo que la amnistía del 25 de Mayo de l973 fué el acto de irresponsabilidad política más grande de nuestra historia. Se imagina Ud. lo que hubiera sucedido el 10 de diciembre de l983 si Alfonsín hubiera asumido con las cárceles llenas de terroristas. ¿ A cuantos políticos uno oye lamentarse porque los terroristas del 73 al 76 no fueron juzgados?. Me pregunto: ¿Hubieran hecho en el 83 algo distinto de lo que hicieron en el 73? Recuerdo bien a una sargenta del ERP a la que recibí en mi despacho después del triunfo del Frejuli y a quien en un momento dado le digo:"Bueno, no le va a durar mucho esto" refiriéndome a su condición de detenida. Me responde:"No, no crea Dr" ¿Cómo si ha ganado el Dr.Cámpora las elecciones?", le señalé. Y me respondió:"Mire, nosotros pensamos que ahora van a salir los compañeros que no tienen causa-refiriéndose a algunos que estaban detenidos a disposición del Poder Ejecutivo-y nosotros que tenemos causa, será el año que viene"- Siempre me acuerdo de eso porque el 25 de mayo ya estaba en la calle..
-La pedagogía de la violencia que hizo tanto daño. Yo precisamente en este libro aliento un idea: un diálogo de reconciliación entre Videla y Firmenich. Creo que la hora puede ser ésta; estamos al final de un siglo trágico, caracterizado por la violencia. El ejército ha hecho su mea culpa .Hay muchas críticas a Balza pero a mi modo de ver ,no tanto por el mea culpa en sí, sino porque al no exigir el arrepentimiento paralelo de los sectores políticos,dejó a las Fuerzas Armadas en soledad..Sin embargo si este diálogo se pudiera realizar y participaran en él otras personalidades ante las cuales vengo exponiendo la idea, yo creo que muchas cosas que se desconocen podrían salir a la luz, tornando más factible discutir las causas profundas de lo acontecido..¿Ud. ve positivo un diálogo de ese tipo? ¿Lo ve posible?
-No sé, no puedo hablar por el Gral Videla. A Firmenich no lo conozco, no tuve trato porque no fué detenido en los dos años de funcionamiento de la Cámara, pero yo creo que debería generarse un mea culpa muy amplio, porque si no pasa como lo que Ud. señala. Las fuerzas políticas nunca quisieron reconocer la responsabilidad en la amnistía. Fue un acto de irresponsabilidad total y si alguien se anima a decirlo lo acusan de inmediato de desestabilizar la democracia .
-Es curioso que aún los propios Montoneros hacen su mea culpa, las Fuerzas Armadas también , mientras los sectores políticos permanecen en silencio creyéndose exentos de toda responsabilidad....
-En el libro de Pablo Giusani, "Montoneros la Soberbia Armada", hay dos o tres cosas muy interesantes. Una es el mea culpa final donde él reconoce y cita a un periodista y también militante, Urondo, Paco Urondo, diciendo que él y otros Pacos Urondo pueden haber sido los causantes de haber impulsado desde el periodismo y otras actividades a muchos jóvenes idealistas a tomar las armas.Comienza con un recuerdo de una chica que concurre a una comisaría con el propósito de poner una bomba y le estalla en las manos. Es el mismo día de su cumpleaños. Entonces se pregunta ¿Quién programó a ésta niña de 17 o 18 años? Y allí es que hace esa referencia a los periodistas. La responsabilidad de muchos de ellos es innegable. El otro dato importante que da es que muchos de los que ahora figuran recién rompieron con Montoneros en el 1979, como si hasta ese momento Montoneros nada hubiera hecho. Pero ¿ por qué rompen recién ese año? Porque acusan a Firmenich de excesivo militarismo. No por otra razón. Cuenta Giusani que en Roma, donde se había reunido la conducción superior de la organización a tratar el atentado a Walter Klein, se produce una escisión: para un grupo, el que finalmente se impuso, el atentado había que llevarlo a cabo aunque estuvieran los hijos de Klein; los que se oponían no lo hacían en consideración a los hijos menores de Klein....sino por la repercusión negativa que el hecho podía generarles.Por milagro se salvaron, muriendo personal doméstico y de custodia.-
-¿Ud. cree que si ambos sectores reconocieran los errores la sociedad abriría los ojos?
-Creo que sí.
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